Indumentaria tradicional maragata: cintas y ligas con nombres

img_2694Por José Luis Puerto Hernando

Hay un elemento, en la indumentaria tradicional de Maragatería, sobre el que no se ha llamado suficientemente la atención: las cintas y ligas, dentro de la vestimenta de la mujer –aunque también los cintos de los hombres suelen llevarla-, que, tejidas con vistosos hilos de colores, formando policromías cálidas, llevan al tiempo una leyenda  (una frase, un lema, un pareado…) que es casi siempre de tipo amoroso.

img_2695Tales cintas y ligas solían constituir, en no pocas ocasiones, un regalo de los novios a las novias. De ahí que la leyenda que llevaban solía hablar del anhelo amoroso e, implícitamente, tales prendas tenían un claro simbolismo –como ya sabemos desde La Celestina, o desde la tragedia shakespeariana de Romeo y Julieta– de vinculación, de ligazón, en definitiva, de búsqueda de una unión marcada por el amor. El término de ‘liga’ es, en este sentido, muy significativo.

A lo largo de todos estos años, cuando hemos tenido ocasión de contemplar tales cintas y ligas de la indumentaria tradicional femenina maragata, hemos ido anotando todas las frases, lemas, pareados y expresiones que van tejidas en ellas. Vamos a mostrar algunas de las que nos parecen de mayor significación.

Hay, en primer lugar, en algunas de tales leyendas, un tipo de mensajes en los que los maragatos plasman su identidad, aludiendo, por ejemplo, a los valores que más aprecian en sí mismos. Esto es lo que advertimos en la siguiente leyenda, presente en no pocas de las cintas que hemos visto:

Es la maragata gente

noble, leal y valiente.

El enunciado puede, a veces, invertirse; así, aparece también: Noble, leal y valiente / es la maragata gente. En ocasiones, tal rasgo se aplica a la mujer maragata particularmente, y entonces la leyenda se hace más escueta y dice: Es la maragata / leal y valiente. Lealtad y valentía son, por lo tanto, los valores que más aprecian de sí mismos los maragatos; el de la nobleza, claro está, hay que entenderlo en un sentido figurado.

Pero, aparte de la identidad, el código que más predomina en estas leyendas es el amoroso. Y tales prendas se regalan debido al impulso amoroso. En algún momento, se relacionan el regalo que se hace con el amor que se profesa; como en este caso:

Quien te regala estas ligas

te querrá toda su vida.

La expresión amorosa se codifica en estas leyendas de muy distintas maneras, pero configurando una retórica que se reitera en unas prendas y otras, tanto en meros enunciados, como en pareados. Tales leyendas pueden ser, por ejemplo, unimembres, esto es, constar de un solo enunciado. Vamos a dar varios ejemplos, numerándolos:

 1. Soy fiel para mi novia.

2. Soy querido de mi dueño.

3. Viva mi dueño amado y libre.

4. Viva mi dueña.

Acaso las más significativas leyendas, y las más abundantes, sean las de tipo bimembre; y entonces suelen adoptar la forma del pareado. Y, en todos estos casos, el amor se expresa de un modo vamos a llamarlo “florido”, o metafórico, o por medio de imágenes. Estos son algunos de los ejemplos de este tipo, que numeramos también y cuya ortografía normalizamos siempre, en aras de la comprensión:

 1. Buena está, Dios la bendiga                            

    tu pierna con esta liga.

 2. Quien da esta corta expresión

     también diera el corazón.                              

 3. De que esta paloma vuele

    te olvidará quien te quiere.

 4. Ni me presto ni me doy,

    solo de mi dueño soy.

 5. Viva la prenda que adoro,

    que por ella gimo y lloro.

 6. El que estas ligas recibe

    grabado en mi pecho vive.

 7. Si me amas como dices,

    los dos seremos felices.

Porque, claro, los regalos de tales ligas y cintas no solo son del novio a la novia, sino también en sentido contrario. Y, en fin, también hay leyendas –las menos- con estructura trimembre; entonces, suele repetirse, a veces, uno de los enunciados, como primer y tercer elemento. Veamos un ejemplo:

Viva la prenda que adoro, que por ella gimo y lloro

Cuando este pájaro vuele, te olvidará quien te quiere

Viva la prenda que adoro, que por ella gimo y lloro.

En realidad, como podemos comprobar, son dos enunciados (uno de ellos repetido) bimembres, secuenciados uno debajo de otro. Y nos hemos encontrado también –aunque esto ya es mucho más raro- con enunciados tetramembres. Leámoslo:

 Si con cariño me tratas

y a corresponder me obligas,

ahí tienes mi corazón

estampado en estas ligas.

 El corazón estampado en unas palabras, el sentimiento amoroso entretejido en unos hilos polícromos llenos de luminosidad: he aquí la belleza de estas cintas y ligas maragatas, tan hermosas, tan significativas, sobre las que no se ha llamado la atención como se debiera, y que expresan, con códigos cifrados en una retórica reiterada, tanto la identidad como el amor.

 (Nota: las fotografías que acompañan el artículo están tomadas de cintas de nuestra amiga María Jesús Fernández Cordero).

Fuente: AstorgaRedAcción

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