Recordando a Concha Espina y la Esfinge Maragata (VI)

El traje maragato visto por Concha Espina en su viaje a Maragatería en 1912 (2º)
Por José Manuel Sutil Pérez
Descripción de las restantes prendas del traje de la maragata.
Después de describir en el capítulo anterior el “manteo”, como prenda más importante del traje actual de la maragata -es ya el tercero que usa; los dos trajes anteriores: “la maragata con caramiello”, que mi pariente lejano y también clérigo, “D. Manuel Sutil cura de la Bañeza” dibujó para ilustrar el mapa de la Diócesis de Astorga en el s. XVIII en que nos ofrece dos figuras de una maragata de frente y de espaldas, y la maragata de “rodo blanco”, que en 1877 asistió a la boda de Alfonso XII en Madrid, son ya un puro recuerdo gráfico y fotográfico- seguimos describiendo las prendas del traje actual de la maragta, que Concha Espina pudo contemplar en 1912 y menciona en su novela.
Además del manteo nombra las siguientes prendas: el refajo rojo o saya estampada, el zagalejo (como prendas interiores o “bajeras”), jubón o chambra según sea casada o soltera, el dengue, mandil o delantal de raso o de rosel “con adornos sutiles, gallas, flores, aves, aplicaciones pintorescas…”.
Describe a la perfección una de las prendas más vistosas del traje femenino como es el mandil o delantal, bordado en seda o felpilla, según la categoría de la maragta. Continua con “las dos cintas de atras, bordadas de letreros, con las borlas en las puntas, nombradas en Maragatería con el curioso nombre de “cintas de moco de pavo” rematándose las de las ricas con fleco de hilo de oro.
“Gualdo pañuelo de seda o de merino”, pañuelo de “mil colores y orilla negra”. No menciona los pañuelos de la cabeza, ni el de casada ni el de soltera, ya que la protagonista Mariflor Salvadores no consiente en cubrirse la cabeza con un pañuelo, que en su caso sería de soltera. Meciona las medias blancas y los zapatos “con amplio escote, bordados y elegantes”.
Entre las prendas complementarias menciona “la frisa”, prenda de abrigo, de color pardo oscuro, de forma rectangular, bordada en los extremos con lanas de colores y casi siempre con el nombre o iniciales de su dueña. No se olvida “del Manto”, prenda de “severo color” que la madrina prende sobre la cabeza de la novia el día de la boda, “cubriendo el lujoso traje del país” y que la maragata solamente usa ese día o si enviuda en el entierro de su esposo. Esta prenda se vio en público por última vez, vistiéndola varias maragatas de Castrillo de los Polvazares, en el magno desfile regional del 21 de mayo de 1939 en León, como homenaje y despedida a la Legión Condor alemana, y que el lector puede contemplar en las fotografías de mi libro editado en 1997: “Maragatos en un desfile”. Personalmente solo conozco un ejemplar del manto de la boda proveniente de Santiagomillas.
Entre los cantos de la boda se menciona esta prenda femenina:
“Cúbrete con manto, niña,
cúbrete con alegría,
no te cubras con tristeza,
mira que te pesaría”.

Menciona tamibén la “Faltriquera”, bolsillo atadao a la cintura debajo del manteo bordado con las iniciales que la dueña y que, entre otros usos, tiene el de guardar las castañuelas en los descansos del baile.
No menciona para nada el “Mantón de Manila”, prenda extraña al traje de la maragata y que comenzó a usar a finales del s. XIX cuando se puso de moda el regalárselo el novio maragato a la novia entre las “donas de la boda”, y que oculta casi por completo la riqueza y vistosidad del traje de la maragata.
En algunos pueblos de la Maragatería se le nombra el “cerrudo”. También menciona el pañuelo de cerra o del ramo” muy abundante en las diversas comarcas de León y anterior en su uso al tardío mantón de Manila.
Menciona entre las joyas los corales que las maragatas de clase alta lucen, como son “los alcociles”, “la reliquia”, y el más llamativo, el conocido como “el Cristo preñao”, que a modo de amuleto, las maragatas y en otras comarcas de León, las mujeres usaban en estado de gestación, de ahí el nombre y la forma abultada de dicha joya que lleva en el centro un Cristo sin cruz.

Curioso y sorprendente el comentario de Concha Espina sobre el traje regional de las maragatas “en la niña -Mariflor Salvadores- el traje regional de la maragata paraece un disfraz caprichoso y de lujo, en la anciana -su abuela Dolores- tiene el traje un aire de rudeza y humildad como librea de esclavitud”.
Para terminar ofrezco al lector varias coplas referentes al traje de la maragata, especialmente al manteo:
“Llevan las maragatas
en el manto,
vara y media de cinta
de terciopelo”

Y también:
“Virgen de los Remedios,
¿quien te regaló el manto?
Una maragatona de rodo blanco”.

Nota: Clara alusión al segundo traje usado por las maragatas hasta bien entrado el s. XX.

En la próxima entrega describiremos el traje masculino del maragato que también Concha Espina menciona y describe en su novela.

José Manuel Sutil Pérez 22/XI/2012

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