José Vega Carrera,”Pepe” el artesano de Santa Colomba de Somoza (II)

El hacedor de chiflas -Por Emilio Gancedo-

Nacido cabreirés, fue niño pastor, emigrante en barcelona y en suiza y emprendedor en maragatos. de natural hospitalario, de su taller salen las famosas flautas ‘vega’

José Vega es un tipo valiente que con doce años se pasaba semanas enteras en el monte cuidando ovejas y durmiendo junto a ellas en la corralada, pero también fue un muchacho de armas tomar que cuando tuvo ocasión emigró a Barcelona y a Suiza prácticamente con lo puesto. Laborioso, echao p’alante, incansable artesano que durante toda su vida ha mantenido un apasionado idilio con la madera, desde hace décadas decir Pepe Vega es decir las más finas y repulidas flautas leonesas: no en vano la gran mayoría de tamboriteros que en la provincia cierran los tres agujeros y golpean el tamborín emplean chiflas procedentes del taller de Vega, y así consta en las firmas con que adorna cada una de ellas.

«Qué sé yo, miles», responde Pepe a la pregunta de cuántas flautas habrá hecho en su vida. Y eso que nadie le enseñó. Nacido en la localidad cabreiresa de Losadilla (Llouxadiella, en el leonés de allá) en 1953, con siete añines la familia se trasladó al pueblo de Tabladillo, por lo que «en costumbres y forma de ser», se considera maragato por los cuatro costados. No tuvo maestro alguno y todo fue «a fuerza de navaja»: se pasaba el tiempo pelando urces para hacer flautas y tocar con ellas en medio del rebaño —y para vendérselas a sus compañeros—, además de tañer el tambor. De hecho, aún atesora como si fuera oro molido un fuso (huso) muy bien hecho que pacientemente fabricó cuando era pequeño.

Hasta los 14 años ‘compaginó’ la escuela con las ovejas («pasaba las noches con ellas para que mis padres pudieran descansar, cuando era época de labores en el campo»). Para asustar al lobo, y para divertirse, «le daba al tambor», y hasta construía, con las fuyacas del roble, pequeños molinos en miniatura en cada regato. Trabajó en Casa Alfredo de Hospital de Órbigo, y luego quisieron «que marchara de pescadero a Madrid (profesión muy maragata), pero me negué y volví al pueblo», recuerda. A los 17 años se fue a Suiza, a trabajar en la hostelería, «y como no tenía contrato de trabajo, la policía me devolvió a España», cuenta, haciendo ver lo mucho que se parecían aquellos emigrantes a los que hoy llegan a nuestro país. Un año después consiguió los papeles y trabajó durante tres años, en la ciudad de Lausanne, en la construcción y hostelería. Volvió, hizo la mili, «me fui a Barcelona y me compré un acordeón». Aprendió a tocarlo, pero para interpretar bien, bien, debía acudir a unas clases que le consumían casi todo lo que ganaba, así que lo dejó y montó un bar. Pero la llamada maragata se hizo sentir de nuevo y ya casado decidió montar restaurante en Santa Colomba, de nombre El Puente. «Eran los años ochenta, corría el dinero, por toda esta contorna casi no había ningún otro bar… fue una locura, había fines de semana que poníamos hasta 200 cubiertos», dice, mostrando que, aunque rentable en lo económico, aquella etapa resultó agotadora. Decidió comprar un taxi y dedicarse a ello —durante 17 años— en Astorga y comarca, y ya hace ocho que montó en Santa Colomba el restaurante El Artesano que aún regenta, a la vez que recorría ferias y romerías con sus artesanías en madera. Chiflas, tamborines —dúo de instrumentos emblemático de la música popular leonesa—, castañuelas, cucharas, tenedores, morteros… «Hago casi de todo», indica. Y buena prueba de su habililidad carpinteril es que todas las sillas, mesas, barra, armarios, artesonados, etc. del restaurante son obra suya, por no hablar del mobiliario de su hogar. Pepe conoce bien los secretos de la madera. Para elaborar sus chiflas de brezo (otras son de boj) «hay que buscar con lupa en el monte el cacho adecuado, traerlo, cocerlo a fuego lento durante tres horas (antaño se metían en abono o se enterraban, un año entero, o medio año) para que no raje, y luego trabajarla, yo echo entre 4 ó 5 horas en hacer una».

«Qué quieres que te diga, yo con un palo en una mano y una navaja en la otra, soy feliz».

nacencia

Losadilla, 1953

de joven

Marchó a Suiza sin contrato de trabajo y lo devolvió la policía

un deseo

Además de que se oferten más clases de chifla y tamborín en Astorga y León, que se enseñe a fabricar el instrumento «para que no desaparezca»

Diario de León |Emilio Gancedo |14/10/2012

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