Recordando a Concha Espina y “La Esfinge Maragata” 1912-2012 (V)

El traje maragato visto por Concha Espina en su viaje a Maragatería en 1912 (1º)

Por Don José Manuel Sutil Pérez, Investigador Mayor de la Maragatería.

En la novela de Concha Espina no podían faltar sus alusiones -más que aludir describe- al traje típico de la Maragatería, tanto masculino como femenino, deteniéndose especialmente en el traje de la maragata; veinte veces a lo largo de su novela cita el traje maragato tanto del hombre como de la mujer.

En el capítulo titulado “el sueño de la hermosura” primer capítulo de la novela, cuando Concha Espina comenta el viaje de la protagonista -viaje con acentos de exilio- Mariflor Salvadores, en tren desde la Coruña hacia la incógnita Maragatería, es cuando describe y comenta “tan peregrino traje de mujer”. Después de preuntarse interiormente en la persona del poeta Rogelio Terán, que descubre a la jóven maragata, de la que se enamora perdidamente, qué traje sería aquel? “el de una campesina auténtica viajando con el traje regional de Galicia? O pertenece a una bailarina que viaja en traje de luces? O una señora vestida de aldeana por capricho y con lujo? Pero el perfume señoril que de la ropa trasciende sugieren la idea de un linaje más noble.”

Por supuesto que Concha Espina contempló personalmente el traje de la maragata, muy abundante en la comarca en 1912, tanto que en la mayoría de los pueblos maragatos, especialmente las mujeres, lo vestían a diario; como personalmente lo recuerdo en mi niñez y adolescencia en Val de San Lorenzo, donde bien entrada la década de los años setenta seguían visitendo el traje regional a diario las últimas maragatas.

¿En que pueblo de los visitados, a petición de Concha Espina, abrieron el arca donde en Maragatería se guarda con cariño y respeto el traje regional? y fue viendo y tomando nota de las diversas perndas del mismo; en Valdespino, en Castriloo, en Val de San Lorenzo? En cualquiera de estos tres pueblos que visitó reiteradamente en su corta estancia en Maragatería, pudo contemplar tanto el traje femenino como el masculino; por su puesto me estoy refiriendo al traje de las fiestas o grandes solemnidades, pues el traje maragato “de diario” lo vio por la calle al visitar la comarca, tanto es así que al detenerse el tren en la estación de Astorga, entre lo que la novelista contempló en el andén escribe: “alguna muestra humilde del traje regional”.

El manteo:

Es la primera prenda que la novelista describe al comentar el traje de la maragata en este caso el que la protagonista Mariflor Salvadores vestía en su viaje a la Maragatería “para no parecer allí una extraña”.

Escribe Concha Espina: “Lleva la niña el clásico manteo usual en varias regiones de España: flada de negro paño con orla recamada (cinta de terciopelo), abierta por detrás sobre un refajo rojo (…)”.

Muy acertadamente Concha Espina hace la observación sobre le manteo que viste la jóven maragata, que por supuesto no es exclusivo del traje femenino de la comarca. Efectivamente en la mayoría de las comarcas leonesas cercanas o lejanas a la Maragatería, desde mediados del siglo XIX en que se puso de moda “el manteo” fue la prenda del vestir ordinario de la mujer leonesa: Será cuestión de adornos o colores lo que identifica a cada región de León. En la exposición sobre indumentaria maragata que este verano tuvo lugar en Val de San Lorenzo quedó de manifiesto que los tres trajes usados por las maragatas, siempre con referencia al manteo, son: “el traje de diario”, “el de los domingos o medias fiestas” y “el de las fiestas”.

Siempre el manteo de la maragata es de color negro, exceptuando el “zagalejo” que viste debajo del manteo y que seguía la categoría social de la maragata puede ser de tres colores: el rojo para las maragatas de condición social alta, el verde para las maragatas de clase media, y el amarillo para la maragata de clase humilde. Personalmente -y no habrá sido por preguntar a las maragatas- nadie me ha dado una explicación que me satisfaga sobre el motivo de tales colores. La respuesta más común ha sido “siempre se vió así”.

Cuatro veces menciona Concha Espina esta prenda, la más importante del traje actual de la maragata, aunque de las cuatro menciones, una se refiere a la capa negra y amplia que hasta hace muy poco usaban los sacerdotes, que también se denomina “manteo” y que Concha Espina menciona con motivo de nombrar al párroco de Valdecruces, D. Miguel Fidalgo.

En los pueblos de la alta Maragatería y en otras comarcas de León, a esta prenda femenina se le da el nombre de “Rodo”; una vez la menciona la novelista con este nombre.

Una maragata del Val, de las últimas que visitió el traje regioanl a diario, me hizo el siguiente comentario -casi como una correción o advertencia-: “lo que llevamos las maragatas no se llama “manteo”, se llama “rodo”, el manteo es de los curas”, decir que tenía cerca de cien años de edad cuando me hizo este comentario, alos pocos meses murió y así le dieron sepultura, vestida “de manteos”, según ella “rodos”.

En próximas entregas seguiremos describiendo las restantes prendas del traje de la maragata.

Don José Manuel Sutil Pérez, director del Archivo Diocesano de Astorga.

22 de septiembre de 2012

Recordando a Concha Espina y La Esfinge Maragata (I)

Recordando a Concha Espina y La Esfinge Maragata (II)

Recordando a Concha Espina y la Esfinge Maragata (III)

Recordando a Concha Espina y a la Esfinge Maragata (IV)

Recordando a Concha Espina y “La Esfinge Maragata” (V)

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