Alfredo Cuesta de Cabo, el “Ti Cardana”, tamboritero de Santiago Millas

En julio del año pasado subí un artículo al blog sobre el viaje que hicieron un grupo de maragatos a Cuba en el año 1955. Tiempo después recibí un mensaje desde EEUU de Brunicia García Reid en el que me comentaba que su padre Santiago García Seco, más conocido en Astorga como “Tayo”, fue uno de los dos hombres que junto con el tamboritero y dos maragatas llevaron el folclore maragato al otro lado del charco.  Casualmente el otro hombre era mi tio-abuelo José Luis Combarros, hijo del Secretario de Castrillo de los Polvazares.

Pero esta entrada todavía nos guardaba más sorpresas, puesto que José María Herrador dejó un comentario en la entrada diciendo que su bisabuelo era el tamboritero que acompañaba a la expedición maragata. El tamboritero en cuestión era ni más ni menos que el mítico “Ti Cardana”. No tardé en ponerme en contacto con José María para recabar la máxima información posible sobre el famoso tamboritero que recorrió media sudamérica con los sones de su flauta y su tamborín. José María se mostró dispuesto a preguntar a toda su familia por su bisabuelo y fruto de la investigación me manda este completo artículo de “Cardana” plagado de anécdotas y hechos que desconocemos de la vida del tamboritero que tragicamente nos dejó:

Alfredo Cuesta de Cabo, apodado “Ti Cardana” nació en Santiago Millas (León) el 8 de agosto del año 1910. Fue el mayor de 5 hermanos fruto del matrimonio entre Don Santiago Cuesta Ramos y  Doña María de Cabo Celada.
Desde niño, creció empapándose de las costumbres y tradiciones maragatas, pero su primera experiencia musical le vino de la mano de su madre Doña María, preciada como buena cantora de numerosas tonadas.
En 1926, la familia perdió al padre al morir éste electrocutado mientras desempeñaba su oficio de electricista. A partir de ese momento, y con tan solo 16 años, comenzó a desempeñar las tareas propias de la labranza y a ser “el hombre de la casa”, ayudando a su madre cuanto podía mientras ella cuidaba a su vez de los hermanos menores. Sin duda fueron los peores momentos que atravesó la familia.
No se recuerda el año exacto en que Alfredo “Cardana” se inició como Tamboritero, pero debió ser a final de los años 20 y principio de los 30. Si se sabe, según refiere una de sus hijas, que fue instruido por un hombre de Astorga, asegurando haberlo visto una vez en su vida y de quién recuerda que: “era muy pero que muy anciano y caminaba ayudado de un bastón, cojeando intensamente.” Naturalmente, el paso de los años no le permite recordar su nombre.
Una vez que ya fue diestro en el arte de rimar la danza de los maragatos, a nivel local puso “alas en los pies” de sus comarcanos, haciendo sonar su flauta y tamboril en la Fiesta Grande del Pueblo, celebrada el 25 de Julio, día del Patrono Santiago. En el día del Corpus, aún con emoción, se recuerda en el pueblo: “como esperaba y recogía a las gentes al salir de misa para iniciar la procesión del Corpus”. Igualmente, era llamado a tocar en diversos actos en los pueblos cercanos de Destriana, Valdespino de Somoza y Val de San Lorenzo.
Por esos años, encontró el amor en quién sería su esposa, Doña Concepción Luengo Toral, también natural de Santiago Millas e hija de Don Agustín Luengo Valderrey y Doña Jerónima Toral Berciano. Ella, Concepción, estuvo trabajando una década antes en Buenos Aires con sus hermanos mayores. Fue en el año 1931 cuando finalmente la pareja decide contraer matrimonio.
Fruto de esta unión nacieron: 2 varones, Alfredo (1934) y Santiago (1942); y 3 mujeres: María de la Ascensión (1936), Amalia Rosario (1940) y Emilia (1944).

Llegado casi el final de la primera mitad de siglo, su nombre resonaba ya alrededor de toda la comarca. Más bien, el que resonaba era su apodo “Cardana”, pues se dice, en tono jocoso, que “¡nadie  sabía que se llamara Alfredo!”. Este alias encuentra su origen en  el oficio de cardador de mantas, profesión de sus antepasados descendientes de Val de San Lorenzo.
Viéndose crecer cada vez más su popularidad,  ocurrió que, cuando se presentó la ocasión de rodar la adaptación cinematográfica de “La esfinge Maragata”, obra de la escritora Concha Espina, fue requerido por los directores para que participara en la filmación. Fue en el año 1948. Elegido el pueblo de Castrillo de los Polvazares como lugar de grabación, hasta allí se desplazó para aportar su talento a la cinta. [Parte del rodaje se grabó también en unos decorados en Madrid].
Todo lo más que se puede destacar de aquella jornada de grabación es que se desarrolló satisfactoriamente, con el agrado de los directores y sin precisar de varias tomas para su visto bueno. Se apunta que fueron pocas las indicaciones que hubo que dar al grupo de bailadores maragatos pues “era el tamboril de Cardana el mejor director de escena posible”. La siguiente es una instantánea del acontecimiento.

Tan solo un año después, en septiembre de 1949, y formando parte de la Sección Femenina de los Coros y Danzas de Astorga, se embarcó en Bilbao rumbo a las Américas. El que mejor describe aquel viaje es el artículo publicado en el periódico EL PENSAMIENTO ASTORGANO titulado:

“50 años del viaje de las maragatas a América” Por José Manuel Sutil Pérez, 2000:

El Viaje
En 1949, recién terminada la contienda civil española, el viaje a tierras americanas de los Coros y Danzas de España, promovido y patrocinado por la Sección Femenina Española, con Pilar Primo de Rivera del frente, tuvo una resonancia extraordinaria en la prensa de toda España, comprensible por las circunstancias políticas de aquella época.
A los 50 años de aquel fabuloso viaje cultural queremos traer a estas páginas de El Pensamiento Astorgano lo que supuso el viaje de nuestras maragatas por tierras de América. La primera noticia aparece en el Pensamiento Astorgano el jueves 8 de Septiembre de 1949, anunciando el viaje que se iniciará el 12 de dicho mes en el puerto de Bilbao, en la no menos mítica embarcación motonave denominada “Monte Ayala”. En esta primera noticia nos da el Pensamiento Astorgano los nombres de las maragatas y tamboritero que forman el grupo astorgano: Rosarito Vega, como jefa del grupo,  Celia Ugidos, Hortensia Herrero, Emilia Alonso,  Lolita Fernández,  Eulogia del Campo, Lupe Seco, Titina Carracedo, Maripi Alonso, María Teresa Rodríguez, Angelita Tagano y María Teresa García. Como tamboritero maragato iba Alfredo Cuesta, excelente conocedor e intérprete de la música y danza tradicional maragatas, acompañando con las castañuelas el único maragato del grupo  Ignacio Pollán Celada. Según la prensa astorgana el periplo americano duraría unos tres meses. No faltarían en la comitiva: un capellán, el Padre Antonio C. Figar,  de la Orden Dominicana,  Facultativos  y  una representación de la Delegación Nacional de la Sección Femenina.
El 12 de setiembre – según el Pensamiento Astorgano- salieron los grupos de España con dirección a Perú, Chile, Ecuador y Venezuela. Once grupos de las diversas regiones españolas que componen la expedición: Badajoz, Cieza, Córdoba, Blanes,  Baleares, Segovia, Astorga, Torrelavega, Huesca, Pontevedra y San Sebastián; en total 156 muchachas además de tamborileros, gaiteros, guitarristas, pandereteros y un largo etcétera, imprescindibles en el acompañamiento de danza y canto.
Antes de embarcar fueron agasajados los jóvenes de los diferentes grupos por las autoridades locales y nacionales presentes en Bilbao, destacando la prensa: al ministro de Justicia y Secretario General del Movimiento, Sr. Fernández Cuesta, a Pilar Primo de Rivera que acompañó a las maragatas hasta el Perú y al alcalde de Bilbao, Señor Zugazagoitia.  Como acto previo al embarque visitaron la basílica de Begoña, donde cantaron una salve a la patrona de Vizcaya. A las 6:30 de la tarde levó anclas  el “Monte Ayala” y a las 12 de la noche parte de Santurce.  El periodista Rafael García Serrano es el responsable de enviar, tanto durante la travesía del “Monte Ayala”, como desde América, las crónicas del viaje bajo el título de “Ronda Española por América”. (Que más tarde le serviría de inspiración para escribir el guión de la película “Ronda Española, 1952).

Estancia en América
El sábado, 15 de Octubre, el Pensamiento Astorgano da la noticia de la llegada de las maragatas al puerto del Callao en el Perú.  Al pisar tierra en el bello país peruano nuestras simpáticas maragatas nos trasmitieron siguiente telegrama: “Pensamiento. Astorga: desde América saluda a Astorga Grupo Maragatas”. No obstante, la fecha de la llegada coincidió con un día muy emblemático: el 12 de Octubre, día de la Hispanidad y de la Raza; más no se podía pedir.
La llegada a Lima y el trayecto de cuatro autobuses con la embajada femenina española por las calles hasta la Catedral de Santa Rosa, según el cronista oficial, fue indescriptible. Para completar el cuadro en una bocacalle del trayecto las maragatas pudieron leer, con emoción no contenida el anuncio de las películas españolas: “Don Quijote”,  “Currito de la Cruz” y “Locura de amor”. Entre las recepciones, destacar la dada por el embajador español, Sr. Castiella en la embajada de España. Los grupos actuaron en la plaza de toros, en el estadio y en hospitales y asilos.
El 8 de Noviembre la prensa Astorgana da la noticia de la llegada de las maragatas el día 6 a Chile. Es el maragato Joaquín García Carro, natural de Combarros, asentado en Santiago de Chile, el que envía el siguiente telegrama: “esta noche en la elegante residencia de la Cámara Oficial Española de Comercio Señor Severiano García Carro, ha tenido lugar una recepción del grupo maragato de Coros y Danzas  de España. Lo más granado de la sociedad santiaguista se halló presente”.

El 26 de Noviembre llegan las maragatas al Ecuador, concretamente al puerto de Guayaquil. Después de ofrendar ramos de flores ante el monumento de Bolívar y de San Martin, visitaron los Palacios del Gobierno dónde el Sr. Gobernador les dio la bienvenida. En el teatro Olmedo de Guayaquil, las chicas de los Coros y Danzas de España tuvieron el primer recital. La Luz de Astorga, el 7 de Diciembre, da la siguiente noticia: en la Plaza de toros de Quito ha dado Coros y Danzas de España su segunda representación.
El jueves, 15 de Diciembre de 1949, el Pensamiento Astorgano pública una carta enviada por Charo Vega desde América bajo el título “impresiones de una maragata” en la que, entre otras cosas, dice: “Creo que nuestro viaje se alarga. Ahora vamos con rumbo a Panamá, después a Colombia y en avión a Bogotá, a Venezuela, Haití y Santo Domingo. Yo calculo que a mediados de Febrero arribaremos a Bilbao. Todo muy “lindo” y “no más” Efectivamente, el 15 de Diciembre llegan las maragatas a Panamá, siendo recibidas apoteósicamente por el público y en especial por el Presidente Arnulfo Arias, que se presentaba en público por primera vez, actuando el grupo Astorgano en el Estadium.
El jueves, 22 de Diciembre, el Pensamiento Astorgano da la noticia de la llegada de las maragatas a Bogotá. Todas las actuaciones de los grupos de España fueron de carácter benéfico.
El sábado 24, día de Nochebuena, el embajador español organiza una cena y fiesta especial en la que estará presente el Cuerpo Diplomático: “será la noche reservada para la gran familia española de los Coros y Danzas”. Según la crónica de Rafael García Serrano, tras Bogotá: “las españolitas maragatas harán un recorrido por Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena de Indias. Desde Cartagena el Monte Ayala zarpará rumbo a Venezuela”.
El 21 de Enero, María Teresa García Tomasoni, maragata del grupo astorgano, en crónica enviada a el Pensamiento,  escribe sobre el “triunfo apoteósico de los Coros y Danzas en Caracas, capital de Venezuela y ahora vamos rumbo a Puerto Rico, locas de contentas porque cada vez nos acercamos más España”.
El nueve de Febrero las maragatas se encuentran en Santo Domingo, concretamente en la ciudad de Trujillo. Según la prensa local “en la más vieja universidad del nuevo mundo, la distinguida Srta. Licenciada María del Pilar Alonso, hija del alcalde de Astorga, dio lectura en nombre de los Coros y Danzas de España a un hermoso mensaje dedicado a los universitarios dominicanos”.
El 11 de Febrero, la prensa astorgana anuncia que está prevista la salida para Bilbao de los Coros y Danzas para el martes día 14; no obstante, la salida se efectuó desde San Juan del Puerto Rico el viernes 17 de Febrero.

Regreso a España y Astorga
El 18 de Febrero las  maragatas a bordo del  “Monte Ayala”, de retorno a España, envían el siguiente telegrama al alcalde de Astorga, Don Paulino Alonso de Orellano: “Al emprender viaje regreso saludamos cariñosamente al pueblo. Maragatas”.
El sábado, 4 de Marzo de 1950, el Pensamiento da la noticia de la llegada el 7 de Marzo a Bilbao de las maragatas y del programa especial de recibimiento que se está preparando en Astorga. Desembarcarán el día 8 a las 10 de la mañana estando presente el Ministro Secretario del Partido. El 9 actuarán en Bilbao los grupos folclóricos de la expedición y emprenderán viaje a las respectivas provincias, estando prevista la llegada de las maragatas a Astorga para el jueves, día 8 de Marzo, a las 7 de la tarde. Sin embargo debido a las diversas actuaciones en Bilbao, el grupo no llegará a Astorga hasta el viernes 10 de Marzo: “Astorga dispensará a sus hijas – portadoras del demás efusivo mensaje de los maragatos, allende los mares – un cariñoso recibimiento”.

 El sábado, 11 de Marzo, El Pensamiento se hace eco del “clamoroso recibimiento de nuestras maragatas (…) Charo Vega besa emocionada el Pendón de la ciudad y repican clamorosas las campanas los típicos maragatos del reloj municipal”.
La llegada tuvo lugar “aproximadamente a las 9 de la noche frente a los nuevos locales de la Casa España, cerca del Hotel Moderno”. La Excelentísima Corporación Municipal, bajo mazas, con el Pendón de la ciudad, autoridades de todos los órdenes, banda de música, rondallas astorganas, gigantes y cabezudos, dulzainas típicas del país, y un gentío inmenso dispensaron a las maragatas un cariñosísimo recibimiento. Acompañadas desde Bilbao por el Alcalde de Astorga, descendieron de un autocar las maragatas con el tamboritero Alfredo Cuesta y el maragato Ignacio Pollán.
Sigue el Pensamiento describiendo un apoteósico recibimiento de la ciudad al grupo maragato: “(…) El cortejo, verdaderamente impresionante, se trasladó a la Iglesia Parroquial de San Bartolomé. En el citado templo ante el altar de la astorganisíma imagen de la Virgen de los Dolores se postraron las maragatas para dar gracias por el feliz regreso, entonándose una grandiosa Salve popular por el señor cura párroco. Charo Vega, como Jefa del grupo, deposita a los pies de la veneradísima imagen de los Dolores, la ofrenda de flores que el Ayuntamiento había hecho al grupo de maragatas (…)”.

El sábado 11 de Marzo, tuvo lugar en el Ayuntamiento una brillante recepción con asistencia del Gobernador Civil y Jefa Provincial del Movimiento. Como colofón a tan desbordantes festejos tuvo lugar en el Teatro “Manuel Gullón” el viernes, 17 de Marzo de 1950, un “Extraordinario Acontecimiento Lírico” estrenándose la zarzuela “El celoso extremeño”, con música de don Ángel Julián Rubio •en función de gala, patrocinada por el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, y en homenaje al Grupo Folklórico Maragato de la Sección Femenina de F.E.T. a su regreso de la triunfal gira artística por tierras de América.
Para terminar decir que, desde el punto de vista de la indumentaria tradicional, las doce maragatas llevaban ropa tirando a la clase alta maragata. Destacan en algunas maragatas las arracadas y los mandiles lujosamente bordados, que indican procedencia de Rabanal del Camino, Santiagomillas o Santa Colomba. Las prendas son las clásicas del traje de la maragata: manteo de cinta con agremanes, mandil bordado, jubón, pañuelo de merino, pañuelo de casada, cintas de coco o colonias, arracadas, pendientes de calabaza y las castañuelas. Los bailes interpretados, todos los del rico repertorio maragato: la dulzaina, la jota, la entradilla, el corrido y, de una manera muy especial, la bailina. En alguna ciudad también interpretaron el baile de las cintas.
De vuelta a España, y tras 7 meses de largo viaje, Alfredo retoma la vida cotidiana en su pueblo de Santiagomillas donde le esperan su madre, esposa e hijos. Desde este entonces, alternará el oficio que desempeña en su barbería (instalada en el domicilio familiar), con sus prácticas como tamboritero.

Habiendo trascurrido tan solo un año desde su regreso; en 1951, el popular musicólogo, Premio Nacional de Folclore y catedrático del Real Conservatorio de Música de Madrid, Manuel García Matos, se desplaza hasta la comarca leonesa para continuar una ardua labor de recopilación literario-musical iniciada en 1930. Centrado en el estudio de instrumentos y danzas, logró recopilar más de 190 documentos musicales.
Previamente a iniciar su andadura, articula:
“A pesar de ser la comarca de Maragatería la que cuenta con mayor número de documentos publicados de su folklore en discos o cancioneros, no podemos considerarla en cambio, como la comarca mejor estudiada y conocida, ya que en los últimos cincuenta años el sinfín de investigadores, músicos y folkloristas, que han visitado la zona, apenas han salido del conocido pueblo de Val de San Lorenzo, y de la casa familiar de los Fernández Geijo.”
De la campaña que llevó a cabo, se guardan las cajas que contiene las partituras vocales e instrumentales, junto con todos los textos de las canciones mecanografiados en cuartillas. El lugar donde reposan es la sección dedicada a la Provincia de León dentro del Archivo de Fondos Musicales folklóricos “Milá i Fontanals”, en Barcelona.
Entre las localidades que visitó (Val de San Lorenzo, Noceda del Bierzo, Quintanilla de Somoza, Valdespino de Somoza, Castrillo de la Valduerna, Tejedo de Ancares y Matarrosa) se encuentra también la de Santiagomillas. Allí, registra como cantores de varios temas vocales a: “Alfredo Cuesta de Cabo de 41 años, y María de Cabo Celada de 64 años”. Estos dos cantores que registra son “Ti Cardana” y su madre, Doña María. La lista de los temas que entonaron fue:

– Dos Entradillas.
– Varios Corridos de distintos tipos, uno de ellos llamado “el remudao”.
– Un total de cinco Jotas, dos de ellas encajadas en la flauta de “Ti Cardana”.
– Dos dulzainas, una de ellas con baile en corro.
– La Bailina.
– Una Alborada.
– Una Tocata de Procesión.
– y por último un Canto de Bodas para cuando los casados salen de la iglesia.

Después de esta contribución folclórica tan substancial, en 1955 vuelve a embarcarse rumbo a Latinoamérica, esta vez a Cuba.

De los años posteriores a este viaje, cabe destacar su participación en la recién inaugurada   Radio Popular de Astorga, donde nos dicen: “Un día estuvo en nuestra emisora. Era ya de noche. Tuvimos que ponerle un taxi para llevarlo a Santiagomillas. Y de aquella noche son estas canciones: La bailina, la entradilla, la peregrina; la maragatería que es sobriedad, que es limpieza de paisaje, que es vecindad del monte, que es falta de lujuria de vegetación, todo expresado sencillamente”.  En esta entrevista dejó grabado el sonido de su chifla y tamboril, que meses más tarde serviría de fondo musical el día de su muerte.

SU DESGRACIADA MUERTE
Ocurrió la mañana del 29 de Septiembre de 1962. Alfredo se levantó, consciente de todo lo que iba a hacer ese día. Muy temprano, tras un rápido desayuno, cogería su bicicleta e iría hasta el pueblo de Destriana. Una vez allí, pediría la fe de nacimiento de uno de sus 2 hijos varones para que éste pudiera cumplir el servicio militar. De regreso a casa, a las 13:30 horas, un taxi le recogería a la puerta para llevarle a León, donde la Sección Femenina de Maragatas le esperaban para ir a actuar a la localidad de Carrizo de la Ribera.
Pero todo eso se truncó y lo que de verdad ocurrió fue muy distinto. En mitad del trayecto, en un tramo de curva, un camión militar del Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Astorga le arroyó quitándole la vida en el acto. Contaba con 52 años. Solo llegó a conocer el desposamiento de una de sus tres hijas, Amalia, y a los 2 nietos que ésta le dio.
La noticia fue publicada en numerosos diarios. ABC de Madrid, días más tarde anunciaba:
“León. Ha muerto, atropellado por un camión militar el popular tamborilero Alfredo Cuesta de Cabo, de cincuenta y dos años, vecino de Santiagomillas. Acompañó a la Sección Femenina de Astorga en excursiones artísticas por España y por el extranjero, y, especialmente, en los viajes que la citada agrupación realizó a América. El accidente ocurrió en el Kilometro trece de la carretera de Astorga a Nogarejas, y el vehículo causante del atropello fue el camión del Ejército de Tierra 753814, del Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Astorga. Alfredo Cuesta, que montaba una bicicleta, murió en el acto.”
La misma tarde del accidente, tras conocerse la noticia, el conductor de Radio Popular de Astorga profería las siguientes palabras:

“ELEGÍA POR UN TAMBORITERO”:
La música del tamboril se lleva siempre en el oído, con una niebla flotante que sale del corazón, como una lágrima, como millones de lágrimas hechas música. La melodía del tamboril y más si éste es maragato, trae el sueño de una época, recorta toda tradición viva, flotando como una sombra en la punta de la chifla, en los agujeros movido por el maravilloso digiteo de la emoción. Hay tamboriteros que hacen de su oficio una vocación y configuran la conversación con la canción, diálogos de maravillas a las notas de un instrumento, que si se maneja torpemente, es la canción monorrítmica,  del sapo, pero si se manipula con cariño, habla como un Espejo de alas, como un instrumento vivo y enriquecido de la chifla de pan y el caramillo de aplo, que tiene que ver tan poco con el canto burlesco de los sátiros. Hoy queremos hacer el  elogio de un tamboritero. Otros dirán tamborilero. No sé correctamente cual de los dos es preferible. A nosotros nos place ayudarnos, clavarnos el regionalismo. ¿Conocen las notas de esta chifla y tamboril? Adelante control, por un minuto. (Suena “Ti Cardana” tocando)
Y después de este minuto de contención musical tenemos que decir que las notas pertenecen a la chifla y tamboril de Alfredo Cuesta Cabo. Igualmente todo el fondo musical que oirán enredado entre estas palabras mías. ¿Quién es Alfredo? ¿Merece epitafio de palabras, merece unas palabras de alegría a su canción? Alfredo es uno de los pocos tamboriteros que aún quedan.  Aún hay alguno con la juventud de setenta años.
Pero esta mañana (29 de Septiembre de 1962) ha muerto Alfredo. Y de qué manera, Dios mío. ¿Hay algo menos musical que las garras negras de las ruedas de un camión? ¿Hay algo menos musical que el motor caballos, la música y la canción caídos bajo el dinosaurio de la técnica? Ha muerto Alfredo, el que ponía música, el que rimaba la danza de los maragatos. El que acompañaba a las muchachas de la ración femenina, por el mundo arriba y abajo.  Alfredo era insustituible. Alfredo es el que transportó con su habilidad de dedos y labios el canto de la tierra natal.
Alfredo es el que bailó, el que llevó la melancolía de la tierra agarrado a su chifla y al resón de su tamboril por el sur de América por el centro. Cuando la alegre florería de las muchachas de la sección femenina fueron América hace unos años a ganar con la canción, el entusiasmo, la belleza, y la música, lo que España había perdido con lo de la leyenda negra y con el resentimiento de los exiliados. Allí estuvo Alfredo, como el mago de la canción sagrada de la maragatería. Rafael García Serrano le dedicó unos hermosos elogios en su libro de crónica “Bailando hasta la cruz del Sur”: Alfredo era un archivo viviendo. Era uno de los pilares, de los fundamentos de la tradición musical maragata. Tenía vocación de Tamboritero.
Tenía amor a su arte. Sabía que su estilo musical daba ambiente a toda reunión en que se pudiese bailar el baile maragato. Los preludios de chifla y de tamboril ponían en su danza los movimientos más armoniosos. Alfredo con su chifla era la precisión, era la cremallera que hacía que todo saliese bien. Nunca su música era fortuita. Era como quien dice nostálgica de la tierra. Descripción del paisaje sobrio. En su tamboril, parece que estaba hueco de los acordes maragatos donde el alcanfor quedaba en la ropa de maya, de solterita y de casada de un año para otro, de fiesta a fiesta. Alfredo resonaba en los dos instrumentos de su canción, la anchurosidad de los patios interiores y la noble belleza lapidaria de los caserones antiguos. Recogía la chifla maragata de Alfredo el armonioso resonar de las llantas de los carromatos que surcaban España. Y su canción encendía los pies de ochenta años, como en una viva brasa de movimiento.  Y ponía pájaros en las puntillas de las doncellas. Y hacía soñar en la tierra por Valparaíso y por Cuba. Un día estuvo en nuestra emisora. Era ya de noche. Tuvimos que ponerle un taxi para llevarlo a Santiagomillas. Y de aquella noche son estas canciones. La baila, la entradilla, la peregrina la maragatería que es sobriedad, que es limpieza de paisaje, que es vecindad del monte, que es falta de lujuria de vegetación, todo expresado sencillamente. 
Ahora la muerte ha sorprendido y tu chifla y tamboril parecen en un rincón olvidados. Ya no podrás usarlas tampoco, te las llevarás en el largo viaje del que no se vuelve. Como era bueno y servicial, porque sembraste la canción de España y por América, porque alegraste a los hombres, porque les hiciste sonreír y llorar, la canción de la muerte habrá tenido un rostro de Dios misericordioso.
Hemos quedado huérfanos de este tamboritero, huérfanos de ti, de tu canción de mil colores, de las Pintas, las castañuelas, las zapateadas te tendrán que buscar un nuevo acompañamiento y las voces una nueva chifla que les de la mano para no perderse, para seguir la barandilla de la verdad poética. Lo que hemos perdido hoy es un poeta regional de la canción. Un músico resistente, un archivo de melodías. Y aunque te has ido, todavía tenemos tu voz instrumental, el mensaje de su melancolía, la penetración de toda una región en la vida elemental de la canción. Tu canción es lineal, es una llanura ondulante. Tu chifla no tiende hacia la sinfonía, es mucho más sencilla y corta por los atajos de la belleza más pura. Ha muerto y de qué manera, esta mañana, ha muerto y ya Dios le ha salido a recibir a la linde de la eternidad. Y le ha dicho: Buenos Días Alfredo. ¿Vienes cansado de tocar? y le ha limpiado la sangre y después lo ha presentado a un ángel músico. Y el ángel le ha saludado también con un Buenos días como nosotros le decimos a ustedes: Muy buenas tardes.”

Otros datos de Interés:
-Su flauta, palillos y tamboril, se encuentran hoy día expuestos en el Museo de los Caminos del Palacio Episcopal de Gaudí, Astorga. Fueron donados al museo por su esposa tras su fallecimiento
-Estos instrumentos eran comprados (se desconoce su procedencia). La piel del tamboril, en caso de que ésta hubiera que reponerla,  aprovechaba la piel de una cabra cuando ésta moría y junto con ceniza, la mantenía  durante 15 o 20 días secando para después colocarla en el tamboril.
-No se conocen antecedentes de Tamboriteros en la familia de Alfredo, siendo él por tanto el precursor. Tampoco se detalla que enseñara a nadie a tocar el Tamboril. Tan solo se menciona que sí enseñó a las gentes que le rodeaban, bailes, melodías y danzas traídas del extranjero.
-Quienes le conocieron insisten en remarcar que Alfredo “tocaba de oído”, es decir, que sin necesidad de partituras, aquellas melodías que él escuchara donde fuera, era capaz de reproducirlas casi al instante con su flauta.
-Tan solo el mayor de sus hijos, Alfredo y su hermana Amalia presumen de bailar la “auténtica” jota maragata tal y como aprendieron al lado de su padre.
-En la actualidad, todos los hijos de “Cardana” viven en Madrid y Salamanca. Acaso en el verano, llegando las fiestas del pueblo, algunos de ellos se desplazan hasta allí a recordar los tan amados viejos tiempos. Adicionalmente,  Alfredo, el hijo mayor, posee una casa de verano en el cercano pueblo de Val de San Lorenzo.

Anécdotas:
-En una ocasión, volviendo de Nueva York en avión, el grupo maragato sufrió un aparatoso accidente y asombrosamente nadie resultó herido a excepción de una chica que se fracturó un pie. Alfredo tuvo una luxación en el dedo pulgar de la mano derecha, volviéndosele éste hacia atrás. Mucho tiempo estuvo aquejándose de esta dolencia mientras que el resto se preocupaba si podría seguir tocando con normalidad. Pues, efectivamente, pasado un período excepcionalmente corto de tiempo, se recuperó totalmente y nunca le afectó a la forma de tocar.
-Cierto día, instantes previos al inicio de una actuación, una de las bailarinas se indispuso, habiendo que cancelar la misma. Llegado el momento de anunciarlo, su hija mediana Amalia se adelantó unos pasos y dijo a su padre, en presencia de Charo Vega: “padre, déjeme que yo sea quién baile, llevando las castañuelas”. La reacción de “Cardana” fue de asombro, puesto que desconocía las habilidades, aún por descubrir, de su rapaza. “Pero hija, ¿sabes tú que hay que hacer?”. La respuesta fue: ¡claro que sí. Mientras usted ensayaba con el tamboril en el patio trasero de casa, dentro, yo le seguía, bailando frente al espejo! Tras la actuación, Alfredo no pudo contener las lágrimas.
-Desde tierras americanas, mandaba hacia España numerosas cartas, regalos para la familia y amigos, postales, tabaco para los hombres y telas para las mujeres para hacer vestidos. Después de su muerte, fueron aún más los telegramas que la familia recibió desde aquellas tierras presentando sus condolencias por la muerte de “Ti Cardana”.

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9 respuestas a Alfredo Cuesta de Cabo, el “Ti Cardana”, tamboritero de Santiago Millas

  1. Javier dijo:

    Cuando yo estaba con Paco Arias aprendiendo a tocar el tamborín en una ocasión me contó que cuando el iba con el señor Luis también a aprender a tocar le contó que Cardana había aprendido a tocar de su padre Dionisio Cordero, juntamente con él en el lugar de “Las Valladas” y que el señor Dionisio decía que “el alumno (Cardana) era mejor que el maestro”.

  2. César dijo:

    Buenas noches, mi abuelo se crío en el barrio del ti Dionisio, amigo de sus hijos, entre los ríos, las valladas (un lugar muy frecuentado por chales), él me contó haberlo visto varias veces, como muy bien apunta Javier. Siempre entendí que aprendió con el ti Dionisio a tocar. Tocaba muy elegante, con una postura natural, pero elegante, la flauta salia formando un angulo de 90 grados con su cara. Casi todos los años hablo con su hijo Alfredo, mi tio, de su padre, le he preguntado si tienen grabaciones, me dice que pocas y de mala audición , con mucho ruido, las tiene su hermana. Siempre me dice que como su padre no ha visto a nadie agarrar el palote, apenas tocaba los dedos y tenía una gran movilidad. Sobre el tambor si estuvo en el Palacio y de allí se fue a alguna casa, nadie sabe cual… .

    • José María Herrador dijo:

      Hola César. Me ha gustado tu comentario. Creo que en él, dices que Alfredito, hijo de Cardana, es tío tuyo. Si es así, quisiera que me dijeras por parte de quién, porque también es tio mio. Yo soy nieto de una de sus hermanas.

  3. César dijo:

    Buenas noches José María, su mujer hermana de mi padre y curiosamente yo me apellido como tu bisabuelo. Vivo en el Val y me gusta el folclore, al que creó que le debemos mucho.

    • José María Herrador dijo:

      Ah!, que curioso. O sea que tú eres sobrino de Tinina. Bueno pues, encantado. Estoy de acuerdo contigo en lo del Folcrore. Si, señor.

  4. Pingback: Año nuevo y nuevos archivos maragatos | Blog del tamboritero maragato

  5. José María Herrador dijo:

    En una entrevista a Alberto Cuesta de Cabo, hijo y hermano de “Cardana” respectivamente, realizada ayer por el Diario de León, concreta algunos aspectos sobre las vidas de estos dos magníficos tamboriteros de Santiagomillas: “Mi padre (Santiago Cuesta Ramos) a quien todos apodaban Cardana, era barbero y regentaba casino, y fue un tamboritero muy grande que incluso en Londres tocó flauta de tres agujeros y tamborín, eso hasta que la llegada de la luz eléctrica acabó con su fama: era encargado de darle paso y como acababa de pasar aquella laguna que quedaba formada en medio del pueblo, traía los pies mojados «y claro, quedó carbonizado», cuenta Alberto, entonces rapaz de 6 años. Su hermano mayor, Alfredo, heredó casino, barbería, mote y talento musical, «y con la Sección Femenina recorrió toda Europa», lástima que, camino de Destriana en bicicleta, un remolque del ejército «le diera un trastazo y lo matara». Sola y con siete hijos, la madre tuvo que ir colocándolos como buenamente pudo […]

  6. Pingback: Un maragato en el frente | Blog del tamboritero maragato

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