Maximiliano Arce Simón, “Maxi”, el tamboritero de Rabanal del Camino

Entrevista por Isidro Rodriguez Martínez (año 2000)   

“Maxi Arce Simón, pasión por la flauta desde los cinco años”                             

“No quiero que se pierda la música tradicional”

Maxi Arce es tamboritero maragato. Este año ha grabado un CD (año 2000) con veinte canciones del folklore popular, en el estudio astorgano de Ricardo García. Sonidos del tambor, de la flauta y, en ocasiones, de unas castañuelas. Sin más.

Maxi Arce, con su pasión por la música desde los cinco años, ha dejado impreso el sonido y el ritmo de la Peregrina, los toques de casada, las rondas, algún pasodoble, la entrada.
“Pretendo que la música no se pierda, que la forma de tocar no se olvide, porque hay sustitutos, pero…”Montes musicales                                                                                                                          La música maragata popular es patrimonio de los pastores. Era función de pastores, que con ocho años se iban al monte con todo el día, de todo el año, por delante. Y como única ocupación, además de cuidar el ganado, era tocar la flauta. Y aprendían. Sin notas, pero
eran los dueños del baile en el pueblo.
“Por que de mi suegro, que era uno de los mejores tamboriteros que he conocido, de su música no queda nada. Se ha perdido todo. No quiero que suceda lo mismo con la mía, y por eso he grabado el disco.”
Cada pastor aprendía a su manera. Sin reglas. Escuchaba a otros tocar las canciones de siempre, dominaba la flauta, a fuerza de intentarlo, pero la interpretación de la misma canción siempre es personal. El ritmo es personal. Ningún tamboritero es igual. Se puede
imitar, pero cada cual a su manera, porque la flauta de tres agujeros es así: sin normas, sin enseñanza reglada, aprendida en el monte, con las ovejas.
“El disco se ha escuchado en la emisora de Astorga, porque el último, de Aquilino Pastor, ya tiene muchos años. Pero no es para vender. Para los amigos, algunas copias para gente que pase por el Camino de Santiago, y poco más.”
Querencia del tamboritero de Rabanal del Camino. El hombre, dicen, que es ahora el mejor con la música maragata. Que es protagonista de un vídeo, realizado por una empresa astorgana, y que ahora mismo pone música de fondo a un anuncio de televisión de León sobre un establecimiento de turismo rural.

Pero, señor tamboritero, hacer un disco con el propio dinero,
y además sólo con flauta y tamboril, sin “letras”; parece un atrevimiento.
“Me gusta la música de mi tierra, no quiero que se pierda. Es un motivo suficiente. Además no quiero tergiversaciones. Que sea pura, como siempre se ha tocado, sin adherencias, como la he tocado y he visto tocar desde siempre.”
Maxi Arce vendió su rebaño de ovejas en año 79, desde entonces ha podido vivir más cercano el folklore. Ha tenido más tiempo para tocar, y para sentir. Pero todo había comenzado muchos años atrás.

Pastor con silbato.                                                                                                                 “Nací en Chana de Somoza, pero a los cinco años nos fuimos a Piedras Albas.”
A los cinco años su padre le trajo, de la feria de Los Remedios, una flauta-silbato que le marcó el camino a seguir. Desde entonces, con el ganado en monte, el silbato se convirtió en pasión por la música y en afición de toda la vida.
“Con diez años nos marchamos a Rabanal del Camino. Recuerdo el día que llegamos. Mi hermano me dejó la flauta y el tambor de Domingo Rodríguez Fonfría, y entré en el pueblo tocando música, o al menos haciendo intentos por coger el ritmo de las canciones.”

Antonio Fernández, el mejor                                                                                               Maxi Arce ya no se moverá de Rabanal del Camino. Allí pronto conoce a Antonio Fernández Rojo. Era el tamboritero del pueblo. Por entonces la junta vecinal “ajustaba” (contrataba) la música de todo el año a un tamboritero. Eran 6 días de fiesta y otros 6 de
rogativas. Antonio Rodríguez se quedaba con la música por unas 20 pesetas.
“De Antonio Fernández, como de otros músicos, cogí alguna nota, alguna variación. La música se ha hecho de escuchar mucho, y de interpretar mucho más. Es algo esencialmente personal, que cada uno interpreta a su manera.”

Y comenzó a tocar en público.
“Los mozos de Rabanal se ahorraban el duro que les cobraba el tamboritero para sus fiestas, y yo, con once o doce años, entraba en el círculo de los “mayores”; y además me daban tortilla y algo de vino, lo que era habitual.”

El “agarrao”                                                                                                                                   El ti Antonio, que con el tiempo llegaría a ser el suegro de Maxi Arce, era el tamboritero de Rabanal, y tocaba en las fiestas, en las bodas, en las rogativas, en…
“Me dejaba el tambor para tocar en las fiestas. En otros pueblos también conseguía tocar algunas veces, pero no todos los tamboriteros eran partidarios de dejar su tambor a un casi niño.”
El ti Antonio opinaba que Maxi era bueno tocando el “agarrao” pero que para el suelto estaba él, el tamboritero. Porque las parejas bailaban suelto en todas las canciones
tradicionales, en la música popular de siempre: rondas, bailinas, peregrina, etc en un gran corro hombres y mujeres separados.
“Pero las fiestas también tenían una parte de baile “agarrao” que se formaba con las canciones de moda entonces. Escuchaba una canción varias veces y la sacábamos con la flauta, de pura intuición, porque yo no tengo estudios musicales.”
Maxi, entre baile y cuidado del rebaño llegó a los 18 años y se tuvo que ir a la mili. Al Sahara. No se pudo llevar el tambor, que no le cabía en la maleta, pero la flauta viajó a África con él. “Estaba de ordenanza, y tenía mucho tiempo libre. Allí toqué mucho la flauta, y cuando era necesario hacer una fiesta, la música la ponía yo.”

Tamboritero, de suegro                                                                                                          Maxi Arce regresó de África. Y se casó con María, la hija del tamboritero de Rabanal, Antonio Fernández. “Todavía no he olvidado mi primera vez. Toqué en la fiesta de
San Miguel, en La Maluenga, el 8 de Mayo de 1962. Me mandó mi suegro
a tocar en la procesión.” Maxi lo hizo lo mejor que supo, pero el tamboritero no le
decía nada durante la procesión. Y siguió tocando. Y se llego a preocupar.
“Al final me comentó: muy bien, muy bien, sólo en el cambio…”
Maxi Arce nunca supo lo que no sonaba perfecto en el cambio, pero el afán de rigor y rectitud de su suegro el tamboritero, le llevó a él mismo a cuidar los detalles, y la pureza de la música de Maragatería.
A raíz de aquella primera vez, el tamboritero le encargó otros toques. Se fue a la fiesta de Fonfría, con los agarraos, y a unos “procalamos” en que Maxi tocó el “baile de la
escoba”y en otros lugares el baile de la “botella” porque el “agarrao”ampliaba el campo, y a Maxi se le daba bien adaptar las canciones de moda al sonido de la flauta y el tambor maragato.
Había conocido al ti Antonio, con 8 años, en Folgoso del Monte, en la fiesta de Santa Ana.
El tamboritero le dejó el tambor y la flauta y pudo tocar en la fiesta un rato. Nunca pensó que con el tiempo aquel hombre llegaría a ser su suegro.
Durante los días siguientes, y en aquel verano, Maxi Arce tocaba una lata, a falta de tambor, y las mozas y los mozos de Folgoso podía bailar, aunque no fuera fiesta.
No era música, pero fueron los primeros pasos que pude dar en este mundo especial.

Una flauta de cien años                                                                                                        “Mucha música que se pierde, hay muchos “lazos” (bailes con cintas o paloteos) que no se han aprendido, que no se interpretan, y se van a olvidar.”
Es casi una obsesión. Que perviva la música popular de Maragatería. Y por ello Arce ya piensa en grabar otro disco, con otras 20 canciones.
“Durante muchos años, cuando tenía el rebaño, estaba muy atado, y no podía ir a tocar. Después, al vender el ganado y poner vacuno, me fue más fácil.”
Maxi toca con una flauta y un tambor, siempre el mismo, pero en ocasiones todavía saca la flauta de su suegro, con más de cien años, tallada en urz negral, y el tambor de madera de nogal. La flauta, a veces falla, porque son muchos años.

Malos tiempos para el folklore                                                                                         Pero no siempre la música popular tuvo el eco actual. En los años de posguerra, era la única para las fiestas. Para las procesiones y las bodas. Y subsistió. Más tarde llegó la emigración, y los discos y el hacer la boda fuera del pueblo. No eran necesarios los tamboriteros. Sólo en
alguna romería de gran fuste, como en los Remedios. Pero desde los años ochenta la música vuelve a ocupar su lugar. Su importancia en los actos de los pueblos. Y cada vez más.

Un grupo, “Danzas”                                                                                                                Eran tiempos de “El Grajo” un programa de radio que se ocupaba de las raíces, de la música tradicional. Y Caja León patrocinó la iniciativa de grabar a 21 tamboriteros maragatos. Maxi Arce cerró la cuenta.
Nos seleccionaron a tres. Me dijeron que era el único que conseguía que la música de la flauta sonara por encima del tambor. Le dieron mil duros y una placa. Y lo invitaron a la romería de Camposagrado. Y fue. Necesitábamos algunas parejas maragatas para el baile. Y allí surgió el gemen de lo que ha sido el grupo “Danzas de la Maragatería”.
Durante una docena de años Danzas de la Maragatería, con Maxi Arce como tamboritero, estuvo presente en la fiesta de Camposagrado. Después cambiaron las cosas, y desde entonces no han vuelto. Cosas de la política, supongo.

Compositor                                                                                                                               Maxi Arce es habitual de las fiestas de Luyego y de Quintanilla de Somoza. “En estos pueblos la música gusta un poco más rápida, y tenía un problema: no les gustaba las canciones que se tocan en la procesión en otros pueblos. Así que preparé una.”
Un conjunto de composicones que llenan el recorrido de una procesión. De un desfile de la fiesta. Sin notas. Sólo en su cabeza, porque no sabe solfeo, ni escribirlo.
Por eso hice el disco, para que no se pierda.

Procesión al Cristo                                                                                                                     En Rabanal del Camino existe un ermita del Cristo. Otra, también, de San José, pero Maxi Arce, que no entra en diferencias, tiene una gran devoción al Cristo. Mucha. “Quiero poner música a la procesión del Cristo de Rabanal. Ahora se toca la de siempre, pero yo quiero ponerle una creada por mí. Que también llevaría a otros pueblos, a otras fiestas del
Cristo, a las procesiones con el Ecce Homo. Pero esta vez quiero que tenga notas, y que tenga letras para cantar las canciones. Todo en honor al Cristo. Pero alguien la tendra que transcribir.”
Arce, por doscientas razones más y porque no se pierda, piensa grabar otro disco. Con otras 20 canciones maragatas. Con su tambor y su flauta. “Algunas pueden llevar castañuelas (en el primer disco me acompañaron Genaro Fuertes y Manolo Mayo) pero es muy complicado conseguir la coordinación entre las castañuelas y la música del tambor y la flauta.”
Maxi Arce no sabe de música, pero el ritmo lo tiene dentro. Y desde los cinco años con la flauta, sabe perfectamente cuando algo falla en el conjunto, aunque sólo sea tambor y castañuelas. Arce es pura intuición musical. Oye la canción, y sin notas, la saca de su flauta.
“Sólo si pudiera venir mi sobrino, Luis Manuel Arce, que reside y trabaja en Madrid, le pondría castañuelas. Con él a las castañuelas todo es fácil.”

Que no acabe el folclore                                                                                                          En el monte los pastores aprendieron a tocar la flauta. Aprendieron música sin nota, que siempre oyeron en sus pueblos. Ahora, con subvenciones de la PAC, ya no quedan pastores con flauta. Los montes de Maragatería no tienen música, sino radios, y los niños están en la escuela. Como debe ser. Pero el folclore deberá encontrar otros caminos. Tal vez el
de David Andrés, un joven astorgano de 16 años que se ha tomado muy en serio lo de aprender la flauta y el tamboril. Con Maxi Arce y con otros tamboriteros.
Y con mucha práctica. Como siempre se hizo en Maragatería.
“Algunos más quedan, jóvenes, en el Val, en… Pero no son muchos.”
En un vídeo, de una hora y cinco minutos, se ha condensado la vida de Maxi Arce, tamboritero de Rabanal del Camino. Los toques en los pueblos, la vida en Maragatería.
Maxi Arce, el mejor tamboritero vivo de estos años, ha grabado un disco y prepara otro.
Le cuesta dinero. No recibe ni ha pedido ayudas. Pero lo tiene claro.

Para que no se acabe el folclore                                                                                             Era un pastor que comenzó tocando un silbato en el monte, con cinco años, y después una lata con ocho. Ahora de vez en cuando, saca la flauta centenaria de su suegro, e intenta repasar aquellas canciones que ya nadie recuerda. Para que no se repita la historia.

El Faro Astorgano |Isidro Martínez Rodríguez | 22/12/2000

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Tamboriteros maragatos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Maximiliano Arce Simón, “Maxi”, el tamboritero de Rabanal del Camino

  1. David M. dijo:

    Qué gran tamboritero y qué gran persona.
    Cuánto hemos aprendido de él.

  2. Alicia dijo:

    Que gran persona, cuando le conocí.
    Que pena lo que está pasando en su pueblo, creo que es por la codicia de algunos y las envidias de otros (www.rabanaldelcamino.es)

  3. jose dijo:

    buen tamboritero si señor pero en rabanal hay mas gente que toca el tambor los hermanos de mi padre todos lo tocaron un saludo maximiliano

  4. Pingback: Maximiliano Arce Simón, tamboritero del Teleno | Blog del tamboritero maragato

  5. P. SIMÓN BUSNADIEGO dijo:

    Impresionante la expresividad que Maxi le imprime a la pieza musical “A beber”. Maxi, mi padre,con el apellido Simón, como tu, también oriundo de Chana me habló con emotivo cariño de ti.Siempre fue un grn bailarín. Ahora comprendo aquellas emocionadas referencias a ti.

  6. Antonio dijo:

    !Hola,Maximiliano¡.Yo te llamo MAXIMILIANO,que así siempre te hemos llamado en Chana,donde viste la luz la primera vez como yo.Fuimos colegas en la escuela de D.Paco en Molinaferrera ¿Te acuerdas?Quiero felicitarte por la sinceridad de tus palabras y por el entusiasmo que pones al interpretar con la flauta y el tamborín de manera magistral,siendo autodidacta,el sentir delPUEBLO MARAGATO.Supongo que ya sepas quien soy;pero te voy a dar otra pista: me llamo Antonio y el año pasado varias veces nos encontramos en Astorga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s