Julián Martínez Quintana, pasión por el baile maragato

Julián Martínez Quintana, “Julianín”, es un jóven de Astorga pero descendiente por vía materna de Val de San Román que desde muy pequeño sintió la llamada de las tradicones maragatas. Podríamos decir que lleva prácticamente toda su vida en el mundo del folclore. En esta ocasión he sido yo quien ha tenido el placer de entrevistar a un maragato que vela por la conservación de las tradiciones más arraigadas.

– Julián, ¿Cuando empezaste a introducirte en el folclore maragato?

Tenía 6 años, cuando como en casi todas las casas de Maragatería se abrían las arcas para vestir a algún miembro de la familia para la típica foto “vestido con traje maragato”. Todas esas veces siempre acababa medio vestido yo también, ¿por qué ellos si y yo no?

También posiblemente gracias a mis abuelos; mientras mi abuela cantaba mi abuelo bailaba conmigo. Creo que eso fuera la chispa que despertó mi interés por lo maragato.

Poco después mis padres hablaron con una vecina, Asunción Martínez, de Tabuyo del Monte pero residente en Astorga, para que me enseñara a tocar las castañuelas, y así fue como los domingos después de comer iba a su casa y entre canciones fui aprendiendo. De tantas personas a las que abrió su casa para aprender a tocar yo fui la última en hacerlo y posiblemente en la que dejó su testigo.

 – ¿Qué es lo que encuentras en el folclore maragato?

Una afición y una obligación personal por todos mis antepasados que vestían “bragas” y estaban orgullosos de ello. Nunca he sido una persona aficionada a los deportes, en cambio si por el baile y las tradiciones no solo centradas en el folclore maragato, todo lo contrario a la gente de las últimas décadas. ¡Me retrasé 50 años o más en nacer!

– ¿Qué nos puedes contar sobre tu experiencia en los grupos folclóricos?

Empecé en el grupo de los Maragatos en el año 1998, con 8 años, y recuerdo las ferias de aquel año que nos tocaba bailar el último día en la Plaza Mayor de Astorga, ese día baile hasta “La Bailina”, uno de los bailes más liosos y mucho más para un niño. De aquellas empezamos a bailar 7 u 8 personas de las mismas quintas, de las cuales el único que sigue, por desgracia, soy yo.

Cinco años después cambié de grupo hasta el año pasado.

Cada grupo es un mundo, los bailes cambian mínimamente de uno a otro pero a fin de cuentas el objetivo de las personas que los forman es la misma, pasárselo bien y mantener vivo nuestro folclore.

– ¿Qué actividades realizas para fomentar el folclore?

Además de participar en diversas fiestas de pueblos de la zona de forma voluntaria y fomentar la presencia de folclore e indumentaria maragata en mi pueblo durante la fiesta Sacramental doy clases para aprender a tocar las castañuelas desde el año 2006, de manera altruista, una vez por semana.

Empecé dándolas junto a Pepe Callejo, él con la pandereta y yo con las castañuelas hasta que por motivos de salud Pepe tuvo que dejarlo y quedé yo al frente.

– ¿Qué anécdotas podrías contarnos sobre tus experiencias en el mundo del folclore?

Bueno más que anécdota un buen recuerdo que tengo de cuando se cantó la Lotería Nacional en Astorga en el año 2000; los que llevábamos las tablillas con los números premiados estábamos vestidos de maragatos. Fuimos 2 chicos y 5 chicas, todos unos rapacines aunque alguno ya era más mayor. Y me acuerdo de ir el día antes al pabellón Felipe Miñambres a ensayar cómo teníamos que hacer.

Fue una experiencia muy bonita, el pabellón hasta la bandera de gente en las gradas y en la pista, las cámaras de televisión nacional, prensa… imagínate como estábamos todos de ilusionados.

 – ¿Qué opinas sobre el futuro del folclore?

¿Sinceramente? abocado a desaparecer… no próximamente pero tiene todas las expectativas. Mientras en otras regiones da gusto ver como gente joven forman parte de los grupos o de los corros de baile, en nuestra zona es todo lo contrario. La despoblación de los pueblos influye pero no hasta cierto extremo. No se hace lo suficiente para atraer sabia nueva e inculcar esta cultura a los niños y jóvenes.

– ¿Cuales son tus próximas metas?

 Seguir aprendiendo a tocar el tamboril con paciencia, tiempo y tesón.

– ¿Algo más que añadir?

Decir que un pueblo que olvida sus tradiciones no es pueblo, así que animar a mantener las pocas tradiciones que quedan y si se es posible recuperar las recientemente perdidas. Uno solo no hace mucho pero uno a uno se hace pueblo.

Respecto a la indumentaria maragata decir que hoy en día “todo vale”, se adulteran los trajes, muchos de los que se hacen nuevos se hacen sin rigor histórico y a la libre inventiva por no mencionar el vestirse… basta con coger una foto antigua y comparar. Hacer las cosas bien y vestirse bien no es tan complicado. Respetando a todos quien lo hacen bien por supuesto.

Muchas gracias por prestarte a contestar estas preguntas, Julianín. Es muy interesante todo lo que nos cuentas.

David Andrés Fernández

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3 respuestas a Julián Martínez Quintana, pasión por el baile maragato

  1. Josefa dijo:

    Enhorabuena, eres el mejor. Tu sigue así con todo nuestro apoyo que tu si que vales una y mil
    veces, sin ti que sería de Val de San Román. Besazos

  2. Josefa dijo:

    Me ha encantado tu entrevista, está genial, como todo lo que tu haces, sigue así.

  3. Pingback: La tradición no ha muerto en Val de San Román | Blog del tamboritero maragato

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