La “Cueva de los Maragatos” o “Cueva de la Vieja Teresa”

Antonio es un amigo de Turienzo de los Caballeros y un apasionado de la historia y la arqueología de Maragatería. Junto con su hijo Álvaro, encontraron hace diez años una cueva de la que tenían referencia por algunos testimonios orales que contrastaron con una serie de escritos antiguos. En el año 2004 tuve la suerte de conocerla gracias a Antonio, quien me pidió que guardara el secreto de su ubicación. Realmente es una cueva dificil de encontrar si no es por alguien que te la muestre, e incluso una vez que la has visitado resulta complicado volverla a encontar.

Esta es la historia del redescubrimiento de la Cueva de los Maragatos que tanto tiempo y esfuerzo les costó encontrar a Antonio y a su hijo Álvaro:

Copia literal de la documentación encontrada en la Biblioteca Nacional de Madrid en los libros: “Historias Antiguas de Tesoros”, “Historias y Leyendas populares del  XV”, y en extractos de varios documentos del XVII, XVIII y XIX los cuales coinciden todos ellos, a nivel prácticamente literal, sobre esta historia. La copia que se coloca en esta pagina, esta sacada de uno de estos extractos nombrados, que como se ha comentado, no difiere en absoluto de los demás:

“Entre estos lugares en los que se supone que hay muchas riquezas ocultas, se debe enumerar en primer lugar la Cueva de los Maragatos. Este nombre es debido a lo que la tradición popular asegura, es decir, que dicha cueva fue un tiempo morada o escondite de ciertos maragatos fugitivos en la cual, al escapar, dejaron escondidos grandes tesoros.

Hay quien asegura que para alcanzar tales riquezas se debe estar en posesión de la flor del helecho macho. Esta flor se consigue en la noche de San Juan mediadas las campanas de medianoche, único momento en que florece. El recolector de tan valioso talismán habrá de ejecutar un ritual que incluye el uso de dos objetos “sagrados”: una servilleta sin estrenar y una vela encendida. Pero no es este el aspecto que más atrae la atención sobre esta cueva.

Se había asegurado repetidamente que en las paredes de la cueva estaban grabados de manera tosca unos caracteres raros y misteriosos que nadie había descifrado todavía. Más aún, se había dicho que algunos que se habían atrevido a entrar en la cueva habían visto en las paredes ciertas pinturas rojas de hombres y animales dibujados de una manera tosca sobre las paredes.”

La búsqueda de Antonio y Álvaro:

Cuatro años nos ha costado encontrar ésta cueva, y eso que nos movíamos en un radio de 400 metros (800 metros de diámetro), pues conocíamos su existencia, y su localización aproximada.

La primera referencia que tuvimos sobre ella, salió de una conversación de invierno con una persona muy mayor, nacida en Manjarin, que fue la ultima persona que abandono dicho pueblo, y que actualmente vive en Rabanal del Camino. Esta persona nos contaba, que el conoció la cueva ya bastante mayor, una vez que se la mostró otra persona del pueblo, y que les costo mucho encontrarla; no se acordaba de su localización, solo de la zona aproximada; que era difícil de encontrar, pues teníamos que pasar entre dos rocas que daban acceso a la entrada. Le preguntamos que como llamaban a dicha cueva, a lo que nos respondió, que en el pueblo no se conocía la cueva, pero que la persona que se la mostró, dijo que se llamaba la “cueva de los maragatos”.

Durante dos años estuvimos intentando localizar la cueva. Muchas horas de búsqueda por un monte totalmente tapado por robles y escobas, abriendo trochas a machete; muchas horas de observación con los prismáticos sobre la zona, desde diferentes puntos, intentando encontrar algún signo que nos pudiera dar alguna indicación; y muchas horas efectuando algunos planos en casa, de las anotaciones de observación, intentando encontrar desniveles que nos ayudasen a su localización. Pero era inútil, no éramos capaces de encontrarla.

Empezamos a buscar documentación que efectuara referencia a historias de cuevas y tesoros en maragateria, y encontramos bastante en la Biblioteca Nacional de Madrid, que son los extractos que os damos en esta pagina, pero nada de su localización.

La segunda referencia que tuvimos sobre la cueva, nos la dio otra persona. Conocemos a otra persona también muy mayor de Prada de la Sierra. Una persona maravillosa y además bastante culta, que realmente es quien nos ha mostrado casi todo sobre estos montes, los caminos, las cuevas, las minas antiguas de los romanos, los poblados celtas casi intactos que conocemos, etc. Hace años el mismo nos llevaba a los lugares para que los conociéramos y no se olvidase la magia encerrada en estos monte. Desde hace unos pocos años, ya no puede acompañarnos, pero siempre en verano lo visitamos y nos cuenta historias muy interesantes. Desde aquí nuestros saludos mas cordiales.

La verdad es que no habíamos pensado en esta persona para que nos diera alguna indicación. Pero el tercer verano desde que sabíamos la existencia de la cueva, le fuimos a visitar para charlar un rato, y entre comentarios, nos contaba las zonas por donde el solía ir de pastor con las ovejas. Enseguida me di cuenta, que una de esas zonas estaba muy cercana a la posible zona de la cueva. Le comente que si conocía una cueva por esa zona, de la cual me había hablado la persona de Manjarín, y que éramos incapaces de encontrarla. El me comento que la conocía, que había estado una vez en ella. Nos contó, que el supo de su existencia por su abuelo, que le hablo de la cueva y de las historias de tesoros; que según su abuelo, la cueva en su interior tenia un pasadizo secreto, el cual se abría en la roca pronunciando unas palabras mágicas. Nos comentaba que a el también le costo mucho encontrarla y eso que muchas veces estaba de pastor con el ganado por zonas cercanas, pues su abuelo cuando se lo contó, tampoco le podía acompañar pues ya era muy mayor. Le preguntamos si sabia el nombre de la cueva, y nos comento que su abuelo le dijo que la cueva se conocía por dos nombres: “la cueva de los Maragatos” o la “cueva de la Vieja Teresa”.

Nos efectúo un pequeño croquis de su situación en el suelo, aprovechando la tierra del jardín. Estaba en la vertical respecto a X, un poco hacia la derecha. Nos indico que teníamos que pasar entre dos rocas para encontrar su entrada. Que estaba en una gran roca , muy grande, y que todo el interior era de roca. Que la entrada era grande y podíamos pasar de pie, que en su interior se podía estar de pie sin problemas, y que el creía que todas las historias de tesoros, eran leyendas antiguas de los abuelos.

Nos marchamos a casa muy contentos, prácticamente teníamos la localización en 50 m de radio. Pero al llegar a casa y empezar a intentar situarla sobre nuestros planos de anotaciones anteriores, nos dimos cuenta que habíamos tenido un gran fallo, un fallo de principiantes. El nos había dicho que estaba “en la vertical de X un poco hacia la derecha”, pero “¿hacia la derecha?, ¿mirando desde arriba o mirando desde abajo?”. Por otra parte, tampoco teníamos muy claro la distancia desde X El nos había dicho que estaba muy cerca de X , pero todos sabemos que “muy cerca” para un pastor, puede significar desde Turienzo al Juncal. Y la verdad es que esa distancia es una tontería, es prácticamente nada, pero en una zona llena de maleza de escobas, de robles centenarios y robles nuevos, zarzas, helechos..,  y con un desnivel importante, se puede convertir en un mundo.

Pero tampoco le dimos mucha importancia al problema. Al siguiente día nos marchamos hacia la zona, convencidos que la encontraríamos. Cuando llegamos a la zona, nos situamos en el punto alto de X, empezamos a mirar con los prismáticos hacia la zona derecha, para encontrar una gran roca que nos indicara su situación. No encontrábamos ninguna gran roca hacia la derecha, no veíamos nada que se pareciera a lo indicado. Solo veíamos a unos 50 metros hacia abajo y con un ligerisima desviación a la izquierda, una pequeña piedra de no mas de 1 metro de altura, la cual deducíamos que no podía ser la roca buscada, pues si podíamos entrar de pie, la roca debería de ser mucho mas grande. De todas formas, decidimos bajar hacia esa zona para intentar explorar unas cuantas horas en ese área, lo que nos diera de si el día. Por la tarde estabamos reventados y no habíamos encontrado nada. Solo nos faltaba hacer una cosa. La zona que habíamos explorado estaba situada “a la izquierda mirando desde arriba, zona alta, dirección Norte-Sur“, nos faltaba mirar “a la derecha mirando desde arriba, zona alta, dirección Norte-Sur“.

Al siguiente día volvimos a la zona, a efectuar la exploración en la ultima opción que nos faltaba. Exploramos la zona de la derecha, mirando desde arriba, direccion Norte-Sur, y los resultados fueron los mismos. No encontramos nada. El verano se acababa, y decidimos volver a efectuar reconocimientos con los prismáticos, desde puntos que pudiésemos ver con claridad toda la zona, sobre todo ahora que la zona en que buscábamos, la teníamos mas acotada. Pensamos que en Octubre o principios de Noviembre, con la caída de la hoja, y que toda la vegetación disminuye mucho los volúmenes, podríamos efectuar esta observaciones perfectamente.

Cuando llego Octubre las condiciones climatológicas no permitían hacer las observaciones, mucho frío y mucha lluvia y nieve, casi no podíamos andar por la cantidad de manantiales, y en Noviembre aun era peor . Decidimos dejarlo para un poco mas adelante.

Llegamos a finales de Julio del 2002. En esa época tuvimos un “puente de fechas” de tres o cuatro días, y decidimos empezar a mirar la zona. Nos recordamos que desde un punto muy escondido y libre de vegetación que nosotros solíamos visitar, no lejos de Prada, y que habíamos bautizado como “la Pradera del Aquelarre”, podíamos ver aproximadamente con una desviación de 40 grados respecto al  eje marcado por “la vertical de X“, y en el ángulo puesto, es decir dirección Sur-Norte, toda la zona que nos interesaba. Con la desviación de estos grados,  la perspectiva de la zona que estas mirando con los prismáticos, se convierte en una perspectiva tanto lateral como frontal.

Estabamos en la “pradera del Aquelarre” sobre las 12:30 de la mañana, tuvimos mucha suerte pues hacia un día de sol fenomenal, y a esas horas daba de plano sobre la zona que supuestamente estaría la cueva. Nos situamos y empezamos a mirar despacio con los prismáticos, casi metro a metro. Intentábamos enfocar los puntos de referencia que teníamos, los mas importantes, y a los 5 minutos al pasar con los prismáticos por el punto de referencia de la roca de 1 metro aproximadamente que describimos en un párrafo anterior nos dimos cuenta. La pequeña “roca de 1 metro” que desestimamos, pues por pura lógica no encajaba con las características dimensionales de lo que buscábamos, resultaba que vista desde el ángulo en que estabamos en esos momentos y en dirección Sur-Norte, tenia un desnivel prácticamente en vertical de 20 metros, y ademas estaba a la derecha del eje, mirando desde abajo, direccion Sur-Norte. ¡Ahora la teníamos, estabamos seguros de haberla encontrado!

¿Qué nos había estado pasando para no encontrarla?La explicación ahora es sencilla. Habíamos estado buscando a un lado y a otro, a derecha e izquierda, respecto al eje vertical de X, y no habíamos explorado la zona central. En la zona central del eje, nos habíamos dejado un trozo de terreno de unos +,- 5 metros a cada lado del eje, es decir un total de unos 10 metros sin mirar. La cueva esta aproximadamente a unos 2 a 3 metros a la izquierda del eje mirando desde arriba dirección Norte-Sur, o a la derecha del eje mirando desde abajo direccion Sur-Norte. Dentro del espacio de los 10 metros sin explorar, 5 a un lado y cinco al otro.  Realmente en algunos instantes estuvimos a unos 4 metros de la gran roca y de la cueva, pero la espesura de la vegetación, nos impidió ver tanto la roca como el gran desnivel en ese punto.

Al siguiente ida muy temprano nos dirigimos derechos a la cueva. No habíamos visto la entrada, pero estabamos seguros que estaba en aquel lugar. Como siempre habíamos efectuado, nos situamos en la cima de X, y bajamos derechos hacia la pequeña roca de 1 metro que veíamos desde ese ángulo. Al llegar a ella, nos subimos encima de ella, y exactamente nos encontramos con un cortado vertical de unos 20 metros, quizás mas. Empezamos a bordearla por uno de los laterales, y llegamos a su base. La roca tiene un frontal aproximado de unos tres o cuatro metros y excepto un espacio de 1/2 metro al frente, esta tapada por una gran mata de roble alto y bajo que llega prácticamente al valle. Pegada a la zona frontal encontramos dos rocas de aproximadamente 1,5 metros de altura y entre ellas una grieta bastante ancha por la que puede pasar una persona. En la zona alta de las dos rocas y por detrás de ellas,  podíamos divisar una pequeña abertura. Todo coincidía perfectamente, el lugar, el color de la piedra, las dos rocas,etc.

No quisimos aventurarnos a entrar por la grieta entre las dos piedras, por temor a la salida en huida de algún animal, y optamos por subir a cada una de las dos piedras, y ver que había detrás de ellas. Una vez encima de las piedras, pudimos contemplar la entrada perfectamente. Detrás de las dos rocas estaba la entrada a la cueva tal y como nos la habían descrito. Grande y alta, se podía entrar de pie. El piso de la cueva no llegaba al suelo. Detrás de las dos rocas entre ellas y la entrada, estaba con piedras grandes, hasta aproximadamente la altura de la entrada de la cueva, efectuando como un rellano. La grieta conectaba con esas piedras, y subiendo medio metro, te sitúas en el rellano descrito. El interior es exactamente co…, pero eso es otra historia.

En la cueva efectuamos fuego, colocamos bastantes velas para iluminarlas y dejamos varias cosas: algunas velas, un poco de incienso para espantar por su olor a los animales, un “In Memorian” lacrado, un bolígrafo y un pequeño diario.

El diario esta escrito en sus primeras hojas. En la primera hoja esta escrito, explicando que lo dejamos para que otras personas que lleguen a la cueva, dejen el registro “de llegada” escrito en el diario, con la fecha y sus nombres, de forma que podamos saber si alguien pasa por esos lugares, que realmente son el “fin del mundo”. En la segunda hoja esta escrito el registro de la fecha que la descubrimos, las características de la cueva, su humedad y su Orientación, así como la dirección de correo de nuestra pagina, para que nos escriban si lo desean y firmada por Alvaro y Antonio, siendo este registro de Julio del 2002.

En la tercera hoja esta el registro de nuestra visita Agosto 2003, y pudimos comprobar que nadie había pasado por aquel lugar, y todo estaba intacto.

Respecto a la entrada del “supuesto” pasadizo secreto, nosotros no encontramos a primera vista nada que nos indicase su existencia. Pero respecto a este tema, tenemos nuestras dudas. Repasando documentación al respecto, hemos encontrado citas de la reacción de ciertas rocas, sobre todo granitos y cuarzos, a ciertas frecuencias de sonidos. Existen citas a esta reacción de las rocas en documentos del Antiguo Egipto, citadas por arqueólogos en muchos de su escritos; igualmente todos conocemos el cuento de “Ábrete Sésamo” en que las rocas se habrían al pronunciar dichas palabras, y como sabéis en todos los cuentos y mitos existe una parte que no es mito; existe también una cita sobre este efecto de las rocas en el libro de reciente publicación “Jacobus”; en consultas que hemos efectuado sobre documentos Templarios en el Castillo de Tomar en Portugal, nos encontramos innumerables citas a rocas y pasadizos que se abren al pronunciar ciertas palabras, es decir al efecto de ciertas frecuencias de sonido. Ahondando mas en el tema, y un poco guiados por las citas templarias, sabemos que los famosos Cantos Gregorianos, no son unas simples oraciones cantadas, sino que fueron efectuadas de esta forma, porque las frecuencias de los sonidos que tienen estas notas musicales producen un ambiente especial, una predisposición especial, y un entorno de entrega espiritual en los fieles y en los propios frailes que las cantan; también según las citas templarias, estas frecuencias de los Cánticos Gregorianos, producen que se desencadenen unas vibraciones en las piedras de las Catedrales Góticas y en ciertas Iglesias, que hacen “resonar” toda la construcción, dando como resultado cambios magnéticos importantes. El gran problema, es que ningún documento explica que se deseaba conseguir con hacer “resonar” todo el edificio.

Existe sobre todos los Cánticos Gregorianos, uno en especial y que su cita se repite en los citados documentos. Este cántico es la Salve, el “Salve Regina”.  ?Os acordáis cuando el cura de Turienzo, Don Benedicto la cantaba al final de la misa para que se diera la limosna?.

Todo esto de las frecuencias de sonido, podría estar muy relacionado con lo dicho por la Sipnosis: “habrá de ejecutar un ritual”, o lo dicho por el abuelo de la persona de Prada: “pronunciando unas palabras mágicas”. Como no hemos podido encontrar nada sobre el ritual ni sobre las palabras mágicas, lo único que nos queda, es probar con algún Cántico Gregoriano.

Al respecto estamos preparando un CD-ROM, con varios Cánticos Gregorianos, y con varias versiones en diferentes tonos del “Salve Regina”. Cuando empiece el buen tiempo, y tengamos algunos días, o quizás en vacaciones lo intentaremos probar, y haber que sucede.

Por nuestra parte, somos bastante escépticos sobre los resultados. Creemos que no pasara nada. Nosotros nos basamos prácticamente al 100% en la Lógica, la Física y la Ciencia., y todo estas ciencias nos indican que no pasara nada. Pero también es verdad que creemos que lo sabemos todo sobre el comportamiento de lo que nos rodea, basado en las formulas y ecuaciones de la Física, y todos los días se descubren cosas nuevas.

En cuanto al tema de “estar en posesión de la flor del helecho macho”, pues ya tienes “coj…s” que una planta macho tenga flor. Pues es cierto, y nosotros hemos encontrado un lugar donde la planta macho del helecho tiene flor. Seguramente que estará en mas lugares, pero nosotros solo la hemos visto en un lugar. En el antiguo camino de Manjarin a Labor de Rey, el que empieza a bajar hacia el valle en la Fuente de Manjarin, y después serpentea a media ladera y pasa por debajo del antiguo cementerio de Labor de Rey, encima del cortado de  rocas un poquito antes de empezar la subida hacia la iglesia, existe un gran campo de helechos, y todos ellos helechos machos. Estos helechos producen flor en ciertas fechas muy marcadas del año. El problema esta en quien es el guapo que se acerca a ese lugar a recoger la dichosa flor en la noche de San Juan, y a las 12 de la noche.

Por cierto, ¿alguno os habéis preguntado alguna vez, que causas o motivos tuvieron nuestros antepasados para construir el pueblo de Labor de Rey en ese lugar? Bueno, cuando tengamos tiempo os contaremos nuestras teorías al respecto.

Saludos. Álvaro y Antonio.

 

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5 respuestas a La “Cueva de los Maragatos” o “Cueva de la Vieja Teresa”

  1. Angel del Valle dijo:

    Hace muchos años que se de todo esto y no recordaba donde lo oí o lo ley, puede que sea donde decís “Historias Antiguas de Tesoros”, “Historias y Leyendas populares del XV”.
    Pregunté a mucha gente sobre ésta cueva y su ubicación y nadie sabía nada, me compré algunos mapas topográficos de la zona para ver si ponía algo y ayudarme a buscarla, pero como vivo en Santander y solo voy a Maragatería en verano, abandoné la idea, me dio mucha pereza ver y conocer las dificultades de la zona, también pensé que a lo mejor sería una leyenda y no la encontraría nunca.
    Al leer este articulo he recordado todo y me alegro mucho de que sea verdad, enhorabuena por encontrarla, gracias por el gran esfuerzo que habéis hecho y felicidades por este articulo, gracias a él se que no fue imaginación mía, un saludo.

    • Santiaguin dijo:

      A saber la de cuevas que habrá cegadas… En cierto libro he leído que en Santa Colomba hay un túnel que le llamaban del moro por el que decían que se llegaba al castillo de Turienzo, pero hace pocos años la entrada se cegó aunque algunos vecinos saben donde está. Seguramente sea una mina, canal, pero sé que decían que era madriguera últimamente. Supongo que lo del castillo era leyenda e imaginación porque no creo que cruzara los regueros ni el río.

      • David A. Fdez. dijo:

        Hola Santiaguín:

        Un tunel parecido al de Santa Colomba de Somoza existe en la base del castro (aún no sabemos si romano o perromano) de Pedredo de Somoza, aunque su “leyenda” no dice que tuviera tanta longitud, pero si que llegaba al centro del castro donde había un pozo. Quizás se tratara de una medida defensiva ante posibles invasiones. Hoy en día está cegado y solo tiene unos cuatro metros a partir de la boca cueva. Pero no podemos asegurar su origen puesto que no se han realizado estudios y puede que sea posterior, incluso hay quien apunta a intrigas Templarias, como en el caso de la laguna “Cernea” de Santa Colomba de Somoza. Cerca de Santa Colomba también se encuentran unas tumbas que Don Julio Carro catalogó, nada más y nada menos, como fenicias ya que se encontró también un ídolo con una iconografía similar a las datadas en Ibiza del siglo VIII a.c. Esta ecultura se encuentra en el Museo Etnográfico Provincial de Mansilla de las Mulas.

  2. santiaguin dijo:

    La imaginación no tiene límites pero ¿Qué habrá detrás? Habrá algo sofre lo que se fundaran las leyendas. Tampoco conozco la cueva, lo leí en un libro y no daba mucha información, y un señor me dijo que era una zorrera donde la zorra aprovechó un tunel ya hecho. Las tumbas fenicias las conozco me extraña que sean fenicias peero no soy nadie para negarlo y menos si no lo puedo demostrar. Simplemente me parece raro porque se supone que los fenicios poco andaron por la peninsula, aunque repito que simplemente me extraña no puedo decir que sea imposible

  3. jose ant. abella dijo:

    Interesantísimo. Me gustan especialmente las descripciones de los lugares y el efecto que provoca visitar esas zonas. Desde Quintanilla salimos a andar por el monte y no dejaremos de volver por Prada e ir a conocer Labor de Rey.

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