Javier García de Cabo, tamboritero de Val de San Lorenzo

Pasión por la flauta y el tambor. Por Isidro Martínez Rodriguez

 “Javier García de Cabo, de la generación nini: ni pop, ni rock, sólo música maragata.”

Javier García de Cabo nació hace 18 años en el Val de San Lorenzo. Tien una novia, también maragata, también danzante o maya, como se conoce a las jóvenes en la localidad, y en este agosto que hablamos, viste indumentaria roja y sombrero a juego, que no deja a nadie indiferente.

Dicen los Más agoreros de Montañas que el mundo se acaba o casi. Que la artesanía no levanta la mirada, que la arquitectura popular se resiente, que no hay tamboriteros no grupos de bailes, que una forma de vivir, y sentir, se enfrenta a la desaparición lenta y agónica.

Y, claro, tienen razón. De tantas malas profecías, y como en la fábula del lobo, alguna se cumple de manera inexorable. Pero otras muchas no.

Como en la música tradicional maragata. Cuando una buena parte de los hombres con la flauta en los labios y el tambor en el brazo cumplían los setenta y más años, ahora la revolución, más bien renovación, ha llegado con los chavales que rondan la veintena, o menos, y que siguen marcando la dirección de los corros de danza tradicional.

Uno de ellos es Javier García de Cabo, del Val, porque en cuestiones de tambor, el pueblo, el pueblo identifica, y por ello David Andrés, ligado a Piedralba, Adrián Alonso, a Luyego de Somoza, Julianín, de Astorga pero con raíces maternas a Val de San Román, y en Filiel toca la flauta, y lo hace muy bien con el tamborín, Spas, un búlgaro, que aprendió en donde su padre es ganadero de vacuno, y ya imparte tradición maragata musical a sus quince años.

Javier García, con cara de niño y traje de danzante (“antes, en todos los pueblos estaban los danzantes y las mayas, aunque ahora sólo queda la costumbre en Val de San Lorenzo”) aprendió los secretos de la música enla Escuelade Folclore que ha puesto en marcha el Ayuntamiento valuro. Pionera, y por ahora única institución que ha apostado por la tradición, no en los discursos, sino con hechos, como las clases de música.

Paco Arias, el tamboritero del Val que enseña a los jóvenes enla Escuela Municipal de Tradiciones Maragatas, recuerda que Javier aprendió a ser tamboritero en un año. Que parece vales, “y mucho”, y ya sueña con que pueda interpretas algunas de las más enrevesadas canciones de Aquilino Pastor, que se le resisten a casi todos los tamboriteros.

En mi familia no hay rastro de afición musical, pero veía al grupo de Val de San Lorenzo en las fiestas, y aprendía algunas cosas. Después entré con Cionita, también en el Val, y me gustó desde muy pequeño, ahora toco el tambor y la flauta y he aprendido a bailar.

Pero, la vocación no es suficiente, son necesarios los medios, posibilidades de aprender, algo que debería facilitar los municipios.

Me gusta el folclore, desde los 14 años, pero no tenía ningún lugar donde aprender… hasta que pusieron en marchala Escuela Municipal. En ella, y en un año y medio, me he preparado y ahora estoy en el grupo “Danzas de la Maragatería”, como bailarín y como tamboritero, según lo que me pida Antonio Martínez.

Javier García de Cabo se sabe melodías del cancionero maragato de siempre. Y otras se las han enseñado en el grupo astorgano, o gente mayor que las recuerda.

Tengo un tambor y una docena de flautas. Ya he encargado otro tambor a Eduardo Pérez, uno de los mejores especialistas en estos instrumentos populares.

Este joven tamboritero, que es uno más de ese grupo que está renovando la edad de los músicos maragatos, apunta en una agenda todas las actuaciones, para saber lo que va haciendo, para tener una biografía musical.

Mi primera actuación, con sueldo, fue en San Félix dela Vega, en la zona del Tuerto. Me contrataron para la fiesta de Santo Tirso, para la procesión y después para unas jotas.

Javier García de Cabo recuerda esta primera vez porque, además, la gente se San Félix bailaba las jotas no como en Maragatería, sino al modo dela Ribera.

Este joven valuro tiene certeza sobre su cercanía y perseverancia en el folclore maragato, en el que ésta afición y pasión, y no por dinero, mientras piensa en hacerse un módulo de formación tradicional relacionado con la farmacia.

 Entrevista realizada por Isidro Martínez y publicada en la Revista Montañas del Teleno.

Entrevista a una joven promesa en el estudio de las tradiciones maragatas: Javier García de Cabo. (publicada en la revista del IES Astorga)

 A veces pasan desapercibidos entre nosotros compañeros que destacan en el domino y conocimiento de ciertos campos de interés en nuestra sociedad, como el deporte, la cultura o las tradiciones. Es el caso de Javier García de Cabo, de 4º de ESO. Javi, natural de Val de San Lorenzo, tiene tal pasión por la cultura y costumbres en Maragatería que si los profesores tuvieran que calificarle en esta materia, desde luego obtendría matrícula de honor.

Es frecuente leer reseñas sobre él en los periódicos y revistas no sólo locales o comarcales sino incluso provinciales destacándole como relevo generacional en el mantenimiento de las tradiciones de la zona, y como muchas veces trae al aula instrumentos musicales, ropa o libros relacionados conla Maragatería, sus compañeros hemos querido hacerle una entrevista para descubrir el por qué de esta personal afición y si es verdad que tiene intención de convertirse en un estudioso del tema para que todas estas tradiciones no se pierdan.

Javi, todos sabemos que te encanta todo lo relacionado con las costumbres y tradiciones de nuestra comarca, ¿desde cuándo te interesas por el mundo maragato?

Mientras nos encontrábamos celebrando la Romería de la Carballeda de 2004 cayó en mis manos un libro titulado “Maragatos en un desfile”, de D. José Manuel Sutil Pérez, director del Archivo Diocesano de Astorga y Maestro de Ceremonias de la catedral, y así fue como comencé a interesarme por el tema, aunque he de decir que ya desde niño me sentía atraído por este mundo por motivos familiares, puesto que mi madre me ha inculcado siempre el amor a nuestras costumbres y además en casa tenemos un montón de libros relacionados con las tradiciones maragatas.

¿Sueles tomar parte en muchas actividades relacionadas con la Maragatería?

Participo en las fiestas de muchos pueblos no sólo de nuestra comarca, sino también de fuera de ella a través de los grupos folclóricos de Val de San Lorenzo y Danzas de la Maragatería de Astorga. Además colaboro en la Romería de la Carballeda, en la fiesta de Santa María Magdalena de Castrillo de los Polvazares, en las fiestas de San Mamés de Lucillo de Somoza, en las de San Salvador de Morales del Arcediano, en las del Corpus de Val de San Román, en los actos culturales celebrados en el Museo Textil de Val de San Lorenzo y ebn las Jornadas Napoleónicas que se suelen celebrar entre Astorga y Castrillo de los Polvazares, entre otros.

– Es frecuente que traigas libros relacionados con la Maragatería a clase, ¿tienes muchos en casa? y ¿cómo te has hecho con ellos?

No llevo la cuenta, pero desde luego más de los que creía, ya ocupan mucho espacio. La mayoría ya los tenía mi madre, por tanto se pueden considerar de “herencia familiar” y otros los he conseguido poco a poco, bien comprándolos o gracias a Miguel Ángel Cordero, conservador del Museo Textil de Val de San Lorenzo y por supuesto a Doña Concha Casado Lobato, etnógrafa y gran experta en la Maragatería con la que tengo el honor de tener una excelente relación.

– ¿Cuántos instrumentos musicales maragatos tocas?

– Comencé aprendiendo a tocar la pandereta gracias a Dolores Fernández Geijo, de mi pueblo (coge la pandereta) y posteriormente me interesé por la flauta y el tamborín maragato. Mi maestro fue Francisco Arias, quien había aprendido a su vez este arte de Luis Cordero, ambos de Val de San Lorenzo. Poco a poco fui perfeccionando los toques de estos dos instrumentos gracias a Maximiliano Arce, de Rabanal del Camino. También se tocar las castañuelas maragatas, aprendí a tocarlas de pequeño con los demás niños y niñas del Val gracias a Cionita Geijo.

¿Qué canciones son las que más te gusta tocar?

Con la flauta y el tamborín el conocido como “corrido”, “baile llano” o “Jota de las Sopas” y con la pandereta el “Son de la Molinera”.

– ¿Es fácil hacerse con los instrumentos o con los trajes regionales?

Todavía quedan artesanos por la comarca que fabrican los instrumentos, aunque la mayoría de ellos tienen más de 60 años. En cuanto a los trajes, se venden en algunas tiendas, pero suelen alterar algunos elementos con respecto a los originales, por lo que lo habitual es comprar la tela y hacerlos en casa.

¿Es una afición cara?

Los trajes cuestan alrededor de 500€ si están hechos en casa pero si los compras en una tienda pueden llegar a los 1000. En cuanto a los instrumentos, cada vez son más caros porque los artesanos, a sabiendas de que cada vez hay menos gente que se dedica a su fabricación, están subiendo los precios. Ahora mismo, unas castañuelas cuestan unos 20€, una pandereta hecha a mano con pellejo de cordero o cabrito 30 o 40€ y una flauta 70 u 80€ si es de urce o bij y entre 50 y 60€ si es de saúco. En cuanto al tamborín, lo normal es que cueste entre 400 y 500€, aunque alguno “se sube a la parra” y llega a pedir 800 o incluso 1000€ por él.

¿Es frecuente que salgas con los grupo folclóricos fuera de la comarca?

Sí, por supuesto, en la mayoría de las fiestas de los pueblos y ciudades se dedica algún momento a los bailes tradicionales o desfiles de pendones que , evidentemente, van acompañados de nuestra música. Es el caso del tradicional desfile de pendones que se celebra cada año por las fiestas de San Froilán en León o la Fiesta de la Trashumancia que tiene lugar cada otoño en Madrid.

– ¿Conoces a muchos jóvenes que, como tú, se interesen por el “universo maragato”?

– Sí, claro, David Andrés, vinculado a Piedralba, Óscar de Santa Marina de Somoza y algunos compañeros de nuestro instituto como Julián Martínez Quintana de Val de San Román, Andrea Alonso Martínez de Lucillo de Somoza, Elena Celada Vega de Santiagomillas, Spas de Filiel de la Sierra o Adrián Alonso Blanco de Luyego de Somoza, entre otros.

Por último, Javi, ¿crees que las tradiciones maragatas están en “peligro de extinción”, por así decirlo?

– Por desgracia si, de hecho algunas ya se han perdido, aunque los bailes y el toque de la flauta y el tamborín desde luego no corren ningún peligro mientra nuestra generación esté presente. Después el futuro se presenta negro, ya que apenas quedan niños en nuestros pueblos que puedan seguir nuestra estela.

Viendo el entusiasmo con el que Javi ha respondido a nuestras preguntas desde luego queda claro quela Maragatería, su cultura y sus tradiciones tienen asegurada, de momento, su supervivencia. Esperemos que la despoblación que lentamente asola nuestros pueblos de una tregua a nuestra comarca para que alguien recoja el testigo.

 Entrevista realizada por Diego Cataño Pérez y Almudena Domínguez Trincado.

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