La historia del lobo y el pastor de Argañoso

La historia de Alfredo y el mastín leonés “Marqués”. Por el hijo de Alfredo

Con apenas diez meses de vida no solo andaba sino que ya corría, cerca de los dieciocho meses me salió mi primer diente, y en el transcurso de un acontecimiento y otro, ya me contaba mi padre la historia de un chaval de apenas diez años y su experiencia con su mastín y los lobos.
Todo ocurrió en la década de los cuarenta, concretamente en el otoño del cuarenta y siete, y  es la historia de un jovenzuelo (mi padre), pero a su vez podia ser la de muchos chavales o “monines” (como se les llamaban por aquellos lares) de su generación, donde con pocos años de edad el único libro que tenían entre las manos era su “cayata”, el único bocadillo era un cacho de“unto” y  la única cartera era  el rebaño y su mastín leonés, pastoreando por los majestuosos Montes de León.
Esto sucedió en  un pueblo de la Maragatería, en un anejo llamado “Argañoso”, pero  bien podría haber sido en otro pueblo cualquiera, de cualquier otra región del reino.         
                                                                                                   
Empezaba a caer la tarde en el pueblo, la suave brisa recorría todo el valle desde el “Rebollo Grande” hasta la “Torre Vieja”, anunciando la nueva marcha del rebaño hacia los pastos. Las cabras estaban listas , mi padre recogía su zurrón  una vez más de las manos de su madre y se prestaba a una nueva aventura hacia los montes del “Egido”, apenas tenia diez años de edad pero la adolescencia en esos tiempos no tenia cabida en la etapa del ser humano.
Todo estaba listo para arrancar, el rebaño, los alimentos e inclusive la cayata, pero algo faltaba, “Marqués” su más fiel amigo  e inseparable mastín que cuidaba y guiaba al rebaño y por supuesto a mi padre.
No se le veía, y se daba por normal su ausencia, una vez más estaba justificada, había tenido el fin de semana de descanso y su condición de macho le habría  llevado a recorrer unos cuantos kilómetros en dirección de  algún pueblo de los alrededores guiado por su  desarrollado olfato y su instinto de macho, en busca de alguna dama en celo.
No importaba su ausencia, él era consciente de la salida del rebaño y su naturaleza, su extremo cuidado y su sutil sentido de la guarda harían que se incorporase sobre la marcha al rebaño, con su rabo en alto y cimbreando como símbolo de buen macho.
Empezaba  a caer la noche y las cabras pacían por el monte, cuando a lo lejos vio que venían dos cositas pequeñas hacia las cabras, lo primero que pensó fue que eran dos perdices, fue hacia ellas y según se acercaba creyó que eran dos corzos, pero enseguida reaccionó y se dió cuenta que por aquellos parajes no  solía  haberlos, de repente un zumbido se vino sobre su mente y la palabra maldita se le vino a la cabeza, instintivamente empezó  a gritar el nombre de su mastín, ¡Marqués!  ¡Marqués!  ¡Marqués!,  y al tercer altavonazo  oyó a lo lejos el ladrido de su perro que como alma en pena corría hacia él. Los lobos al oírle tiraron hacia el valle, dicen y bien cierto es que cuando a los lobos les persigue el perro, estos se separan para unos volver a por las cabras que habían matado y los otros despistar al perro e inclusive rodearlo y  atacarlo o bien para alejarlo del rebaño. El perro que como cuenta mi padre era  “formidable”, primero persiguió a unos y cuando los alejó volvió hacia atrás a por los otros, hiriendo de muerte a dos de ellos y corriendo a los otros montañas arriba hasta alejarlos.
Unos  pastores que andaban  con la “becera” (las vacas), escucharon los gritos de mi padre y corrieron a su auxilio, cuando estos llegaron  a donde él estaba no podía hablar del susto que tenia encima, entonces los pastores se dieron cuenta de que allí había estado el lobo, y es que por aquellos lugares se decía: “que cuando ves al lobo, te quedas sin habla”.
Dice mi padre que no contento aún con su triunfo, tres días más tarde en los pueblos de los alrededores vieron a Marqués perseguir a dos lobos quizás de la manada que acorraló a mi padre días antes.
Esta historia es auténtica, tan auténtica como muchas otras que podría contar mi padre, mi abuelo, o cualquier hombre o mujer de la época. Ocurrió en una pequeña aldea Maragata, por esos lugares se le llama “Anejo” de Santa Colomba de Somoza, llamada  Argañoso, en la provincia de León. Pero otras historias similares se podrían contar  a lo largo y ancho de esas tierras, bien de la Maragatería como esta, bien del Bierzo, o de la Cabrera, o quizás de Laciana, Babia, Luna o cualquiera de nuestras 24 comarcas.
Historias hay cientos, al igual que mujeres y hombres curtidos por el sol y con las manos llenas de llagas del rudo y duro trabajo de aquellos años. A todos ellos quiero dedicarles esta pequeña historia y a todos los que la estáis leyendo sólo pediros que recordéis siempre a nuestros progenitores, porque somos su herencia y como tal debemos honrarlos, y también al Mastín, que más que un fiel amigo se ha convertido en uno más de la familia para aquellos que lo amamos.
Dedicado a mis padres, abuelos, tíos y demás familia y progenitores de ellos,  que con sus historias y su duro trabajo durante décadas intentaron crear un mundo menos duro para sus descendientes, y también a los pequeños pueblos de Argañoso y Foncebadón, cuna de mis antepasados.

Alfredo.

Alfedro es un apasionado del mastín leonés, y que junto con su mujer Raquel, tiene un criadero en el pueblo maragato de Argañoso. Más información en su página: http://www.delalunadeleon.com/Inicio.html

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Curiosidades, Literatura maragata y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La historia del lobo y el pastor de Argañoso

  1. Pingback: “Un pastor tamboritero” | Blog del tamboritero maragato

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s