Miel de brezo, la miel de los montes del Teleno

Miel Primitivo Argüello, la miel de Tabuyo del Monte

Primitivo es un apicultor con 650 colmenas en Tabuyo del Monte. Dirige su empresa, de carácter familiar, que nació hace 40 años, cuando empezó a comercializar los primeros botes de cristal. Sus colmenas también producen una pequeña cantidad de polen, aunque es la miel el producto estrella. Pero la familia Argüello que también regenta un centro de turismo rural en Tabuyo, La Casa del Herrero, no se queda sólo en la comercialización, porque ha creado un museo de la apicultura en su pueblo. Este museo de la miel muestra un recorrido explicativo sobre la evolución histórica de la apicultura desde la prehistoria hasta la época contemporánea, y ahonda en los distintos avances que han sufrido los útiles y herramientas empleadas para la recogida de la miel en la cultura apícola de la comarca. La montaña del Teleno es el territorio donde trabajan sus abejas.

Miel Silva

La familia Silva confiesa no saber cuándo sus antepasados empezaron con la explotación de las abejas por las Tierras de la Maragatería. De siempre recuerdan que en casa se tenía miel para el consumo de la familia y sus amigos.

Actualmente Antonio Silva, heredero de una antigua tradición asumida, decide y apuesta por comercializar la miel que producen sus abejas. Para ello, combina su experiencia con la tecnología de vanguardia. Las abejas de Miel Silva son de raza Apis Mellífica, autóctona, con un programa sanitario de cría de reinas y prevención de las enfermedades para dar continuidad a la especie.

Las abejas pecorean en los campos de la Maragatería, donde abundan las flores silvestres, exentas de contaminación y pesticidas, se obtiene una miel totalmente ecológica. Este es el primer secreto de la calidad de nuestra miel.

MIEL SILVA tambien ha sido reconocida con La marca “Tierra de Sabor”. Tierra de Sabor es una marca de garantía de Castilla y León dirigida a prestigiar los productos agroalimentarios de calidad de nuestra Comunidad Autónoma

Asociación Leonesa de Apicultores

De siempre la miel ha gozado gran aprecio por sus aplicaciones en medicina, cosmética, perfumería, conservación de alimentos, abrillantado de piedras preciosas y en el ambalsamado. Tales propiedades no pasaron desapercibidas para los visigodos ni para el mundo islámico, que la consideró uno de los alimentos del Paraíso. La tradición de su consumo se extendió por el orbe hispano a partir del medievo.

La Miel de León procede de la Apis mellifica. Las zonas productoras principales corresponden a las comarcas de Maragatería, Cepeda, Bierzo y, algo menos, a Tierra de Campos.

Se calcula que en la provincia hay entre 800 y 1000 apicultores, de los cuales 200 pertenecen a la Asociación Leonesa de Apicultores (ALA), creada en 1982-83, y 8 a la Asociación Profesional de Apicultores Leoneses (APAL), que se fundó en 2003.

Se considera que hay unas 30.000 colmenas en la provincia, productoras entre 350.000 y 400.000 Kg de miel. La predominante es la “miel de brezo”, de color oscuro rojizo y rica en hierro. La sigue la “miel de bosque“, formada por el néctar de ericáceas y melatos de roble y encina, muy oscura y propia de la montaña. La tercera clase es la “miel de mil flores”, que se produce en zonas bajas, en la ribera y Tierra de Campos.

Más de medio cenetenar de astorganos son apicultores

La miel de Astorga: 20 toneladas al año

No suelen estar a la vista, sino en rincones tranquilos. En el monte. No suelen llevar un distintivo, ni siquiera lo pone en el carnet, pero son apicultores. En esta ciudad de cecina y chocolate, de mantecadas y servicios, los apicultores suman más de sesenta y la producción anual, en toda la comarca, se acerca a las 20 toneladas.

En la provincia de León, y hay otras con más tradición, la zona de Cistierna, y sobre todo Astorga, son polos de atracción y actividad de los apicultores. Los montes, en la práctica semideshabitados los pueblos, son escenarios adecuados para las colmenas, y Cepeda, Maragatería y, sobre todo el municipio de Brazuelo, paraísos del “fabricar” miel de brezo y flores.

En la década de los años sesenta los colmenares sufrieron un gran cambio, y un orquestado abandono. Los propietarios se fueron jubilando, sus hijos marchaban para la ciudad, y los enjambres acabaron por abandonarse del todo. La ocasión no la pintan, sino que cada cual la encuentra, y muchas colmenas de Maragatería, de Cabrera y de la Cepeda pasaron, cuando nadie las quería, a manos de un grupo de personas que creyeron en el futuro de la miel. Se podían contar hasta diez mil colmenas en esos tiempos, y aunque muchas se recuperaron, bastantes de ellas desaparecieron.

En el año 1975 tuvo lugar un congreso de apicultores. En las sesiones celebradas en Astorga se promocionó esta actividad, complementaria en casi todos los casos, pero de gran interés, y también se dieron orientaciones. Diez años más tarde aquellos pioneros, ya asentados, pudieron crear la primera asociación de apicultores de la provincia leonesa, con sede en la capital, pero con los cargos representativos de Astorga, y la apicultura encontró un nuevo camino, en el que persisten.

 En silencio

Al modo de las abejas, los apicultores no tienen censo de actividad. No necesitan papeles, y las abejas trabajan en el campo. Según las cifras que nos facilita Secundino Fernández -con Silva uno de los pilares básicos de la historia reciente de la apicultura astorgana- en la comarca puede haber hasta 150.

– Desde la asociación organizamos cursillos de promoción, técnicas sobre el cultivo y cuidado, y de ahí surgieron personas con una inclinación natural hacia las colmenas, hacia la miel. El paso del tiempo ha llevado a mejorar las explotaciones, y el auge actual viene de aquellas siembras.

En estos momentos el plante de colmenas puede llegar a las tres mil entre Maragatería y Cepeda (que suman unos 45 millones de pesetas en inversión) y el foco más importante se encuentra ubicado en el municipio de Brazuelo. Cabrera está desligada de esta actividad, y allí la pizarra ha sido enemigo insondable para el apicultor; deja muy poco tiempo para salir al campo.

– El censo más aproximado de apicultores en Astorga nos lo ofrece la asistencia a los cursillos. Eran más de 50 personas. Las colmenas las asientan, por lo general, en fincas propias en sus pueblos de nacimiento.

En muchos casos se han aprovechado colmenares antiguos, de las gentes que emigraron a la ciudad. Eran colmenas rústicas que se cobijaban en troncos de árboles (trúebanos) y que con la llegada de una enfermedad llamada la loque, obligaron pasar a las fabricadas, con la mayor factoría en manos de Ceferino, del barrio de Puerta de Rey, que vendía para Astorga y para toda la comarca, e incluso para provincias limítrofes.

La enfermedad posibilitó la modernización de todas las colmenas. Las rústicas ya sólo son un recuerdo, o una reliquia, en sus trúebanos del monte

– Las colmenas modernas evitan a las abejas la fabricación de cera, pero sobre todo permiten al apicultora la facilidad para tratar al enjambre contra las enfermedades, como la varroasis que durante años diezmó colmenas en toda España.

El sector conoció otro cambio en el año 1990. Desde Astorga surgió la idea de hacer una cooperativa. Y se llevó adelante. La nave se encuentra en la N-VI, en término de Pradorrey.

– Somos 35 socios con unas tres mil colmenas, y es que dedicarse en exclusiva, de forma profesional, a la miel es complicado y demanda una fuerte inversión. Por este motivo en Astorga sólo existen dos personas, aunque la cooperativa es un camino que permite agruparse y obtener ventajas, tanto a los profesionales como a los que dedican una parte de su tiempo a la apicultura.

 Producciones

La producción de los enjambres asentados en las comarcas astorganas no es prefijada. Las abejas no son máquinas, y el tiempo es factor básico. Además, el clima y la primavera.

En el año 1996 la producción fue excelente, y se alcanzaron esos 20.000 kg que de media se envasan en nuestra zona, pero en el 97, y como ejemplo, la cosecha es catastrófica: las lluvias no han dejado producir, todavía y cuando ya el verano está  a la puerta, mas que una ínfima cantidad.

En un producto tan especial, con una producción tan peculiar, la comercialización no podía, por menos, que ser también alternativa.

– La cooperativa envasa y vende en proporción a la venta de cada socio, toda la que tiene salida, pero el resto de la producción y otros apicultores deben apañarse para encontrar mercados; porque en Astorga, por ejemplo, las grandes superficies no venden miel de Astorga, y los pocos locales que lo hacen, tienen un precio elevado.

La salida se encuentra, cada vez más, en los propios pueblos. En verano llegan los emigrantes de ciudad y adquieren muchos botes de miel, porque la calidad es seguro. Son ellos los que han fijado el precio para este producto.

Con la campaña de Productos de León, de la mano de la Diputación, la miel ha ido a buscar mercados, ha estado en ferias, y sigue en ese empeño promocional.

El futuro no es esplendoroso, pero sí esperanzador. A pesar de las importaciones que tiran los precios y que nos ciegan los canales de venta.

Los apicultores de esta comarca están capacitados, y tienen el mismo nivel que los mejores de España. La venta es muy competitiva por un mercado limitado, pero la miel tiene futuro.

Una colmena completa se puede comprar por unas 15.000 pesetas, mientras que el enjambre cuesta unas seis mil, porque necesita varios años para consolidarse y comenzar a producir.

En la zona existe demanda de colmenas, pero no se suele acudir a otras zonas, porque la importación de los enjambres, al igual que la trashumancia, puede ser un camino seguro para nuevas enfermedades, de ah¡ que los apicultores prefieran seguir con los medios autóctonos.

Atículo de Isidro Martínez

 

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3 respuestas a Miel de brezo, la miel de los montes del Teleno

  1. Enrique dijo:

    Sigue así David. Por cierto, me encanta la miel.

  2. David A. Fdez. dijo:

    Comentario de Ángel del Valle López en el grupo del Blog del Tamboritero Maragato en facebook:
    “Auténtica miel de bosque de Astorga León. Es negra en estado líquido, tornándose color castaño al solidificar. De gusto muy peculiar, con matices salados y malteados, de sabor fuerte. De cristalización lenta. Contiene gran cantidad de minerales, es la mejor para combatir las anemias por su alto contenido en hierro. Buenos efectos contra las diarreas y disenterías. Constituye una de las mejores mieles para estimular la cicatrización de las heridas.
    Que la abeja y la apicultura sean declaradas por la UNESCO patrimonio de la Humanidad.”

  3. Pingback: Día Internacional de los Museos 2012 | El blog de Tabuyo del Monte

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