Los maragatos, una tribu marginada

Stanley Brandes: «Franco impulsó el folclorismo para unir España»

El catedrático asegura que la Antropología Social Española surge del proletariado.

«¿Es casualidad que la Antropología Social moderna española naciera con el franquismo?». Así de directo lanzaba ayer esta pregunta el antropólogo y catedrático de la Universidad de Berkeley, Stanley Brandes, al respetable que llenaba el aula 1 de la Facultad de Derecho antes de iniciar su ponencia. La respuesta, como no podía ser menos, la fue contestando mientras analizaba una «época controvertida» de la historia española.

«No es que la Antropología Social española llegue como consecuencia de la dictadura o que el régimen hiciera lo posible para su desarrollo, sino que convivieron en ‘perfecta armonía’ porque sus ideales no amenazaban al franquismo», aclara.

Brandes asegura que hasta los años 30 la Antropología Cultural ocupaba un lugar «ridículo» en España. «Antes de la Guerra Civil lo más parecido a la Antropología Social era el estudio del folclore —refranes, canciones populares, tradiciones—. Se creía que en los pueblos residían las raíces más profundas de la identidad autóctona española. Los folcloristas mostraban un aprecio enorme por la gente humilde, los campesinos y en definitiva por el proletariado». Por eso —puntualiza— «hasta cierto punto la antropología moderna hereda los pensamientos de estos estudiosos del folclore».

«Los maragatos, marginados». Los primeros antropólogos ingleses y estadounidenses concluyeron que en la Península Ibérica siempre había un vínculo entre cultura, una zona determinada y antropología. «En el siglo XX en España no se daban los mismos condicionantes que en otros países. Aquí los grupos estaban asociados con territorios muy delimitados. Por ejemplo los maragatos fueron marginados por las demás culturas de la zona. La identidad tiene mucho que ver con el origen de cada persona. Precisamente Franco fomentaba el interés por la diversidad étnica, ya que a la vez representaba una identidad común».

Según el catedrático, nacer en un lugar específico hacía sentir a la gente como miembro de una raza. «El proyecto académico del franquismo se centra en la fundación de órganos como el Centro Superior de Investigaciones Científicas —embrión de la nueva ciencia española—; la creación de nuevas revistas que perseguían crear una idea de nación y Coros y Danzas, donde se alababan las tradiciones locales buscando al mismo tiempo una identidad común».

El antropólogo concluye que, como indican las publicaciones de la época, «todo el mundo parece estar orgulloso con su tierra, costumbres y tradiciones mientras que se presenta una idea de ciudad como entorno desordenado donde la mezcla de culturas no favorece esa filiación común. Los procesos de globalización han borrado la relación entre territorio y cultura. La democracia carece del orden existente en el régimen franquista. de hecho, hoy en día, pese a vivir lejos de tu localidad natal sigues sintiéndote muy arraigado al lugar donde naciste», finaliza.

Por Pablo Rioja

Fuente: Diario de León.  07/09/2011

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