Entrevista a Luis Cordero, tamboritero de Val de San Lorenzo

Luis Cordero Geijo fotografiado por DªConcha Casado Lobato

Gracias a Javier García de Cabo, tamboritero y amigo de Val de San Lorenzo, hemos conseguido rescatar del olvido una entrevista realizada al tamboritero valuro Luis Cordero. El Sr. Luis fue unos de los tamboriteros más reconocidos y que más contribuyó a la pervivencia del folclore maragato, evitando que no se perdieran las danzas de Val de San Lorenzo y el baile “corrido”, pues es el Val uno de los pocos pueblos donde este baile se ejecuta con verdadera maestría.
 
Algunos años después de la entrevista, Luis Cordero, grabó sus toques junto con la voz y la pandereta de Dolores Fernández Geijo, en varios discos que  se editaron en casette. Uno de ellos bajo el título “Canciones Maragatas”
 
Su pasión por la flauta y el tamborín consiguió que la música maragata tuviera sucesores, pese a los malos augurios que se pronosticaban en la entrevista de 1980. Paco Arias Morán y Poldo Cordero Fijo recogieron el testigo aprendiendo el oficio de tamboritero de la mano del propio Luis Cordero
 
Os dejo con la entrevista y para finalizar un video subido por Javi a Youtube, con Luis Cordero tocando las “Danzas de Cintas y Palos”

 

 “¿El último tamborilero del Val de San Lorenzo?” Por de Cabo Matanzo

 -Luis Cordero, 57 años permitiendo bailar “el corrido”.-

El síndrome apreciado en el Val de San Lorenzo relacionado con la posible desaparición de la figura del tamborilero, puede hacerse realidad en breve espacio de tiempo.

 Los ofrecimientos de Luis Cordero para enseñar gratuitamente a quienes deseen conocer el oficio siguen sin tener una respuesta.

 Quizás Luis Cordero sea el último tamborilero del Val de San Lorenzo, y con  él termine  una tradición querida por todos gracias a este hombre que recogiendo los instrumentos usados por su padre ha sabido dejar muestras de nuestro regionalismo en varias ciudades nacionales y extranjeras. EL FARO ASTORGANO, interesado en el devenir que le espera a este valor maragato, ha mantenido una entrevista con este personaje querido por todos, que vive esperando a ese alguien que permita recordar a los oyentes la firma que este hombre pone al final de cada pieza que toca.

 -En primer lugar, queremos recordar su extraordinaria actuación en el Concurso celebrado durantela Exaltacióndel Cocido Maragato, en el cual obtuvo un merecido primer puesto entre los tamborileros de la región.

-Efectivamente demostré mis cualidades y obtuve el primer puesto. En él se nombró al Sr. Aquilino Tamborilero Mayor de la Maragatería. Fuimos siete los participantes y, aunque parezca una inmodestia, en el momento en el que inicié los primeros sones, los asistentes contestaron con un cerrado aplauso.

 -¿El Sr. Aquilino no intervino?

-Si actuó, pero lo hizo fuera de concurso. No obstante puedo decirte que no le tengo miedo. El lleva tocando más años, pero yo con la experiencia que poseo, me honro de conocer bien el oficio. Al respecto, de todos es conocido el buen hacer de Aquilino como tamborilero, nadie pone en duda su calidad, la flauta la toca extraordinariamente bien pero  creo que el tambor lo lleva un poco agarrotado.

 -¿Cómo se inició usted en el oficio?

-Yo empecé a tocar cuando tenía diez o doce años, me enseñó mi padre, Dionisio Cordero Cuervo, que falleció hace poco a la edad de noventa años. A él no le enseñó nadie, aprendió a base de darle a la flauta y al tambor.

 -¿Podría indicar algún detalle más concreto de cuales son los primeros pasos en el aprendizaje de su oficio?

-Pues hay que coger la flauta y el tambor a la vez. No se deben manejar por separado, pues luego es más difícil conjuntarlos. Hay que iniciarse con ambos instrumentos al mismo tiempo.

Las canciones que toco las he aprendido todas al oído; para dominar las notas propias de la partitura, iba haciendo sonar la flauta hasta que  acertaba.

 -¿Hay algunos títulos preferidos por usted?

            -Me gusta sobretodo “La Peregrina” aunque toco todas con el mismo ánimo de agradar a la gente. También el “Corrido” es otro de los bailes que me tira, a pesar de que los bailadores se cansan enseguida de mover las piernas y pide el cambio. Este trozo, a mi juicio, es la parte más bonita del baile maragato.

 -¿Improvisa usted con la flauta?

            –Algunas veces. Los remates son, por lo general, totalmente personales.

 -Vamos a hablar de sus instrumentos. Aquí tenemos el tambor, ¿Cuáles son sus características principales?

            -Este que uso lo hizo Martín, el de Valdespino, en mil novecientos cuarenta y ocho, aquí está su nombre puesto. Martín García tuvo mucha fama como artesano de este género. La madera que se emplea es de nogal y la piel que tapa la caja del tambor es de oveja, resulta más fina y de mejor sonido. Es importante que las pieles de ambos lados estén afinadas una con la otra para que el sonido sea bueno. La piel la suelo preparar yo mismo en caso de necesidad. Luego tenemos el palote para golpear el tambor, que es de encina.

 TRES AGUJEROS PARA SIETE NOTAS

 -Y… ¿qué nos cuenta de la flauta?

            -Las mejores, y tal vez las únicas se hacen en Filiel y en Lucillo. Pedro Alonso tiene buena fama como constructor de flautas. La mejor que yo he tenido la hizo “Tomasín” el de Prada de la Sierra. Aquí tengo varios modelos de urz y de fresno. Ésta es la que me hizo “Tomasín”, ya está muy gastada, es de madera de urz. La fuimos a buscar a Prada mi padre y yo para la boda de Celestino el del “Ti Eduardo”, pues se me había roto la que tenía.

La flauta tiene tres agujeros y con ella se pueden tocar nueve notas. La fuerza del aire es importante para obtener la escala musical, según sea mayor o menor la presión del aire en la flauta.

 Como acompañamiento se usan las castañuelas, las cuales ayudan a llevar el ritmo en el baile. Hay mucha gente que las toca muy bien. Entre los más jóvenes, no son muchos los que las manejan. Las toca muy bien Ramón el de Santiago, e incluso tu hermano las maneja bastante bien.

 -¿Recuerda su primera boda como tamborilero?

            -Fue la de Vicente y María, de Valdeviejas, son ya difuntos. Estaba contratado mi padre, pero como no podía actuar ya muy bien, por una parálisis que le dio, les dijo que tenía un chico que estaba aprendiendo, y si querían, que iba. Ellos aceptaron y fuimos los dos, mi padre para quitarme el miedo, y yo como tamborilero.

En el Val la primera boda fue la de José Luengo y Fidelina San Martín. El es de Curillas y la moza del Val, donde viven los dos ya con unos cuantos nietos.

 -¿Y la última boda donde usted actuó?

            -La última fue la de tu prima Tita de Cabo y Fernando Fernández, hace muy poco tiempo.

 -¿Tiene usted alguna otra afición?

            -Pues hombre, siempre me gustó cazar. Todos los hermanos tenemos esa inclinación. Lorenzo es muy buen cazador. La pesa también me gusta. Mira, estos rateles los estoy haciendo yo. Como aquí no hay cangrejo, los vendo para el Órbigo.

 -¿Qué trofeos tiene en su hacer como tamborilero?

            -Entre los que recuerdo, Trofeo Octavo Centenario Carrizo, Quinto Premio Internacional, Primer Premio Nacional, varios premios provinciales y el recibido recientemente en Pradorrey en la fiesta dedicada al Sr. Aquilino.

 EN 306 BODAS HA TOCADO LUIS CORDERO LA FLAUTA Y EL TAMBOR

 -Hoy el tamborilero sólo actúa esporádicamente, pero suponemos que algún día la presencia del mismo era imprescindible en los diversos actos sociales, incluso todos los domingos organizaba el bailes del pueblo.

                                                                                                                                                                -Antes se tocaba mucho en las fiestas de los pueblos, en las bodas y además todos los domingos. En el Val llegó a haber dos corros de baile, uno en el “Gatiñal” y otro en el “Árbol”. En tiempos de Navidades y otras fiestas señaladas se reunían los jóvenes y toda la gente de los distintos barrios y se hacía  baile al son de la pandereta. Recuerdo que se hacía en “La Cruz de Cristo”, donde la casa de José Bajo, en “Medevilla”, y en la puerta de Guillermo. Hoy ha desaparecido todo esto.

 -Alguna vez, y como dato curioso, le he oído decir que lleva la cuenta del número de bodas en las que ha actuado.

            -Hasta la fecha he actuado en trescientas seis bodas. Los banquetes y otras actuaciones no te puedo decir. He tocado en todos estos pueblos; en Castrillo de los Polvazares, Valdeviejas, Valdespino, Oteruelo…

 -Ya que hablamos de bodas, ¿recuerda la antigua boda que se celebraba en estas tierras?

            -¡Menuda boda! Se puede decir que duraba tres días, porque la víspera ya empezaba la fiesta, se bailaba, se echaba la ronda… y todo en casa de la novia. No había esto de los banquetes en los hoteles. La fiesta que se preparaba no es para contar, es para haberla visto. Por la mañana tenía lugar la alborada por todo el pueblo. Después, los mozos, iban a buscar a los  invitados con el tambor para llevarlos a la casa de la novia, y desde allí, todos iban a la iglesia. Después de la misa se corría el bollo, y los mozos no invitados ofrecían un convite a la boda y, con las propinas que sacaban, sufragaban los gastos. La casa de la boda ofrecía un aperitivo a vecinos y amigos, y cualquier momento era bueno para echar una jota. Hoy se hace algo de todo esto, pero como sin ganas, el tambor va sin apenas acompañamiento, el bollo se corre sin la ilusión y la porfía de entonces…

 -Además de en la región, ¿dónde ha actuado usted con los grupo maragatos?

            -He estado en Madrid unas diez veces, en una coincidiendo con la estancia del Perón y Evita, en Pamplona durante los Sanfermines, en Bilbao y en Francia, a donde fuimos con “Educación y Descanso”, después de pasar los Sanfermines en Pamplona. A Inglaterra fue mi padre.

 -Regresando a la actualidad, ¿saben bailar el baile maragato los jóvenes de hoy?

-La mayoría no lo sabe y tampoco se interesa por esto, aunque existen algunos que bailan y tocan bien las castañuelas, como fruto de grupos que yo he ensayado en años anteriores.

 -Al baile maragato, las castañuelas, el bollo, las bodas… ¿les queda alguna esperanza de sobrevivir, o su pérdida es irremisible?

            -Todo esto ha estado desapareciendo a lo largo de estos últimos años de una forma alarmante y acabará por terminarse.

 DEJARÉ MIS INSTRUMENTOS A MI SUCESOR

 -Sobre todo cuando falte el tamborilero.

            -Entonces será el remate final. En Astorga, parece ser que un muchacho joven, de unos treinta años, está aprendiendo. Por mi parte estoy dispuesto a enseñar gratuitamente al que lo desee, incluso dejaré todos mis instrumento al que quiera ser mi sucesor, cuando llegue el día.

 -Tal vez fuese conveniente, aunque esto no sea fácil, la creación de un grupo o peña folkclórica, cuya misión fuese mantener viva esta riqueza que se nos pierde.

            –Alguien me ha hablado de esto en alguna ocasión, y sería una posible y tal vez la única tabla de salvación. Veo también muy conveniente que nuestras Delegaciones de Cultura organicen concursos e intercambios de grupos, cosa que ayudaría a mantener las peculiaridades de nuestro folklore.

 -Volviendo al motivo que nos trajo aquí, estos niños que ahora están aprendiendo, ¿lo hacen con facilidad, o es lento y costoso su aprendizaje?

            -En general, es laboriosa la iniciación, aunque unos aprenden con más facilidad que otros. Hay que insistir, pues además requiere su técnica, postura de pies, manos, brazos…todo ello de un aire y gracia que hacen al bailador más o menos completo.

 -Por esta labor, ¿recibe ayuda o estímulo de alguna persona del Municipio?

            -Pues no, no recibo ayuda de ninguna clase y lo hago por pura afición. El Alcalde si me dio ánimos, y me dijo en cierta ocasión que era muy elogiable lo que estaba haciendo con los niños.

 -¿No ha pensado, o nadie ha propuesto la posibilidad de salir o viajar a algún lugar con los niños como premio o estímulo a la labor realizada por todos?

            -Puede haber esa posibilidad, pues el grupo existe, pero hasta el momento no hay nada al respecto.

 -Luis Cordero, Tamborilero del Val, cincuenta y siete años de oficio, trescientas seis bodas acompañadas por su flauta y su tambor: ¡Está haciendo usted un extraordinario trabajo! ¡Enhorabuena!

Fuente: El Faro Astorgano. Fecha: jueves, 31 de julio de 1980

Sección: Comarcal

Autor: De Cabo Matanzo

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